Shabat Vaetjanan – Viernes 24 julio / 10 av: Velas: 17:41 hs.

Jukat Balak. La palabra es poderosa.

Este año leemos las secciones Jukat Balak juntas.

En ambas se habla de batallas, y ambas tienen formas de uso de la palabra que son, a la vez, poderosas y diferentes.

El final de Jukat describe una batalla e incorpora una poesía, un cántico para rememorar un triunfo:

Entonces entonó Israel esta canción: Sube, oh pozo, cantadle

El pozo que cavaron los príncipes, que excavaron los jefes del pueblo, con el cetro, con sus bastones, y desde el desierto hacia Mattanáh.

Y desde Mattanáh a Najaliél, y desde Najaliél a Bamót.

Y desde Bamót, hacia el valle que está en el campo de Moab, en la cumbre de Pisgáh, que domina la extensión del desierto.

Más adelante, una especia de trova transmitida de forma oral:

Por eso dicen los narradores: Venid a Jeshbón Sea construida y establecida la ciudad de Sijón

Pues un fuego ha salido de Jeshbón, y una llama desde la ciudad de Sijón; ha consumido Har de Moab, a los amos de las alturas del Anión.

¡Ay de ti, Moab! Perdido estás, pueblo de Quemósh; El ha entregado a sus hijos como fugitivos y a sus hijas en cautiverio, al rey del Emorí, Sijón.

Los hemos arrojado, Jeshbón está perdida junto con Dibón, Hemos desolado hasta Nófaj que alcanza a Medebá.

Parasha Balak habla de otra forma de confrontar al pueblo e Israel, primero mediante el poder de la palabra, pero de otra forma, como maldición o hechizo.

Balak manda mensajeros a Bilam  con un propósito claro:

Envió mensajeros a Bilhám, hijo de Behór, a Petór, que está sobre el Río, a la tierra de los hijos de su pueblo, para llamarlo, diciendo: “He aquí que el pueblo que ha salido de Egipto; he aquí que ha tapado la vista de la tierra, y él está asentado frente a mí.

Y ahora ven por favor, maldíceme este pueblo, pues es más poderoso que yo, tal vez pueda, y lo derrotemos y lo expulse de la tierra; pues yo sé que a quien bendices es bendecido y a quien maldices es maldecido”.

Balak confía en el poder de Bilam que el mismo Talmud lo reconoce como un ser poderoso con cualidades cuasi proféticas.

Aquí van algunas de sus palabras:

Profirió su parábola y dijo: Desde Aram me ha conducido Balák, el rey de Moab. Desde las montañas del Oriente: “Ven y maldíceme a Iahacób. Y ven y derrama tu ira sobre Israel”.¿Cómo voy a maldecir lo que no ha maldecido D’s? Y Cómo voy a derramar mi ira sobre aquel, con quien Adonai no se ha enfurecido? Pues desde la cumbre de las peñas lo veo. Y desde las colinas lo diviso: He aquí un pueblo que en soledad mora. Y entre las naciones no es considerado. ¿Quién podrá contar a Iahacób -numeroso cual polvo de la tierra- o enumerar un cuarto de Israel? Muera mi alma una muerte de rectos. Y sea mi final como él.

Claramente no es lo que Balak esperaba y mas adelante otra vez:

Profirió su parábola y dijo: “Levántate Balák y escucha. Oyeme a mí, hijo de Tsippór.

No es un hombre, D’s, para que mienta. Ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Acaso El ha dicho y no lo habrá de hacer? ¿O El ha hablado y no lo habrá de cumplir? He aquí que para bendecir he sido tomado. Y Él ha bendecido y yo no lo revertiré. No ha percibido iniquidad en Iahacób. Ni ha visto perversidad en Israel. Adonai, su D’s., está con él. Y la aclamación del Rey, está en él. D’s, El que los saca de Egipto. Cual vigor de búfalo, es para él. Pues no hay sortilegio en Iahacób. Ni adivinación en Israel Ahora se le habrá de decir a Iahacób y a Israel. Qué es lo que ha hecho D’s. He aquí un pueblo que cual león se levanta.Y cual león surge. No yacerá hasta que coma la presa. Y la sangre de sus víctimas beba”.

Esta vez Bilam lo dice directamente, NO PUEDO MALDECIR a este pueblo, no tengo poder contra él.

El último intento:

Profirió su parábola y dijo: “Palabra de Bilhám, hijo de Behór. Y palabra del hombre de ojo clarividente. Palabra del que oye las palabras de D’s. El que visión de Shaddai él contempla. Postrado, mas con ojos abiertos.Cuán bellas son tus tiendas, Iahacób. Tus moradas, Israel.

Cual arroyos se extienden. Cual jardines a la ribera del río. Cual áloes que ha plantado Adonai. Cual cedros a la vera del agua. Fluye el agua de sus ramas. Su simiente está en aguas copiosas. Se enaltecerá más su rey. Y se elevará su reino.D’s, el que lo saca de Egipto. Cual vigor de búfalo, es para él. El consumirá las naciones, sus adversarios. Y sus huesos El quebrantará. Y sus saetas El fragmentará. Se ha postrado y yace cual león. Cual león, ¡Quién habrá de levantarlo! Los que te bendicen son bendecidos. Y los que te maldicen son maldecidos”.

Después de esto Balak despide a Bilam.

Aunque la parasha no termina con alegría, otra forma de violencia se desata, otra forma de tratar de dañar al pueblo.

Y se asentó Israel en Shittím, y empezó el pueblo a prostituirse con las hijas de Moab.

Parecería ser que al final, la intención de dañar al pueblo de Israel tuvo éxito por otra vía.

¿Poesía o maldición? También una invitación a que elijamos cómo utilizar esta facultad sublime que es la palabra.

 

Shabat Shalom

Rab Alejandro S. Bloch

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