Vaerá. Aron ¿sacerdote y profeta?
La parashá anterior terminaba con la revelación de Ds que continúa en esta parashá.
En ambas, Moshé expresa sus reservas sobre la misión que Ds le está entregando.
Quién es él para hablar con el Faraón, él, que tiene dificultades para hablar, etc.
Es paradójico que una de las características de los profetas de Israel es tratar de rechazar la orden divina.
En esta ocasión Ds encuentra y decreta la solución:
Habló Adon-ai a Moshé diciendo: Yo soy Adonai. Habla a Parhoh, rey de Egipto, todo lo que Yo te estoy hablando.
Dijo Moshe ante Adon-ai: He aquí que yo soy obstruido de labios y ¿cómo habrá de escucharme a mi, Parhoh?
Dijo Adon-ai a Moshe: Mira, te he designado como Enviado (de Elkim) para Parhoh; y Aharon, tu hermano, será tu profeta.
Tú habrás de hablar todo lo que Yo te mande; empero Aharon, tu hermano, hablará a Parhoh para que libere a los hijos de Israel de su tierra.
Aharon será tu profeta! Ds habla con Moshé, Moshé con Aharon, y Aharon con el Faraón.
Moshé argumenta que tiene dificultades para hablar, y más posiblemente en público. Entonces, la solución, hoy diríamos, es un vocero, o algún rol por el estilo.
Aun así, en la Torá dice NAVI, profeta.
Hay varias palabras en la Torá que se refieren a lo mismo, Tzofe, Roe, Navi. Tzofe es de ver hacia adelante, Roe es pastor. Las tres se usan en la biblia hebrea como sinónimos, aunque no siempre.
¿Aharon era un profeta en términos bíblicos?
Rashi nos aclara:
“Y AHARON, TU HERMANO SERÁ TU PROFETA”.
De acuerdo con el Targum Onkelos (traducción al arameo de la Tora) aquí debe ser entendido el término «profeta» como intérprete. Esta opinión es recogida también por Rashi.
Aharon no cumple la tarea de un profeta clásico, ese será Moshe, Aharon será sacerdote.
Esto nos lleva a la reflexión sobre la naturaleza de la profecía.
Una de las enseñanzas más claras de Maimónides es referente a la profecía.
En su Shemona prakim, en los ocho capítulos que funcionan como introducción al Pirkei Avot, en las primeras líneas nos enseña:
No obstante, este texto, conduce al hombre a la perfección y a una verdadera felicidad[4]; es por ello[5] que he decidido explayarme en este compendio. Ya me han precedido los sabios, refiriéndose a este tratado, con afirmaciones tales como: “Aquel que quiera llegar al nivel de Jasidut[6] (piedad) que ponga en práctica las enseñanzas del Tratado de Avot”[7]. A nuestro juicio, el grado de Jasidut solamente es superado por el de la profecía; es más, el Jasidut conduce a la profecía, tal como lo manifestaron los sabios: “El Jasidut conduce hacia la inspiración Divina”[8], por ser que en este tratado[9], están contenidas la mayor parte de la ética y las buenas cualidades; más adelante, me encargaré de demostrar la veracidad de esta declaración.
La profecía es un estado de perfección humana, perfección de las acciones, de la capacidad de conocimiento y espiritual.
Es el grado más alto de sabiduría que se puede anhelar, el grado inferior es el de la filosofía.
Este grado necesita de la perfección de los actos para poder alcanzarse.
Maimónides sostiene que Moshé fue el maestro de los profetas, que nadie puede tener una profecía tan clara como él, no mediante metáforas, sueños o alusiones, sino directamente.
A partir del libro de Shemot, Moshé nos guiará desde Mitzraim, pasando por el Sinaí, hasta las puertas de la tierra de Israel.
Acompañémoslo en esta travesía.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch
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