Shabat Shavuot – Viernes 22 mayo / 6 sivan: Velas: 17:29 hs.

Tazriá Metzorá.

Este shabat leeremos dos secciones de la Torá en conjunto.

Esquemáticamente podríamos decir que Tazriá habla de las leyes de la mujer que da a luz, y Metzorá de las leyes de la enfermedad llamada del mismo modo, que se traduce como lepra.

Es verdad que en las primeras líneas de Tazriá se habla de esas leyes, aunque inmediatamente continúa con el mismo tema de Metzorá.

Aquí vemos a los Cohanim desempeñando una nueva tarea, sumada a las que ya conocemos: hacer los korbanot, impartir la ley, enseñar Torá. Aquí actúan a modo de dermatólogos, revisando primero las lesiones de la piel, y luego revisando la ropa y las paredes para ver si también están contaminadas.

Todos conocemos la enseñanza rabínica que sostiene que no se trata de una enfermedad de origen físico, sino moral.

La Metzorá de la que se habla es el chisme, es hablar de otra persona, sea verdad o mentira lo que la persona esté contando, está mal. Porque no lo hace delante de la persona aludida, y finalmente, su consecuencia es dañarla.

Es curioso que tenga que luego revisar la ropa, las paredes de la casa, y hasta desarmar un muro que parezca sospechoso.

Los Rabinos hacen hincapié en que no solo la persona está “contaminada” con el Lashon Hará, sino también su ropa, aquello que está adherido a él, y aún más, su casa.

Todos conocemos gente que se dedica a hablar de otros, contar la “NOVEDAD” ¿ya se enteraron? Les cuento, pero no cuenten.

Me contaron que…

¿Querés que te cuente lo último?

¿Viste quien se separó? ¿Viste quien no consigue trabajo?

Y así son muchas introducciones a conversaciones que no llevan a nada, y que “contaminan”

También nosotros participamos de eso, a veces somos los que iniciamos esas conversaciones, pensando o queriendo pensar que son inocentes. Otras veces somos los que escuchamos, sin tener la fuerza para decir: prefiero no saber o no escuchar.

Y a veces hasta hablar de un grupo: “éstos son todos”, o de una institución: “sabes, parece que … se está hundiendo”, o cosas por el estilo.

Tal vez por eso la Torá le dedica tanto espacio.

Vale la pena repasar el libro del Jafetz jaim cada año sobre Shemirat Halashon, acerca de cómo no caer en el Lashon hará, que si bien es extenso, lo básico todos lo sabemos: dejar de hablar de otro y hablar de nosotros mismos.

Ya que sabemos que lo otro es una forma de violencia muchas veces disfrazada.

 

Shabat Shalom

Rab Alejandro S. Bloch

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