Sucot y la Gueulá. Zacarías 14 y Ezequiel 38-39
En Sucot tenemos la oportunidad de leer varias Haftarot distintas; sin embargo, es particularmente interesante que en el Shabat del Jol HaMoed Sucot leemos los capítulos 38 y 39 del libro del profeta Ezequiel, donde se describe la guerra de Gog y Magog, mientras que en el primer día de la festividad leemos el capítulo 14 del libro de Zacarías.
Ambas lecturas relatan una guerra de índole casi sobrenatural donde Dios destruirá de alguna manera a los enemigos de Israel, pero con dos puntos de vista distintos.
En el libro de Zacarías, el final y objetivo de la redención de Israel incluyen que todos los pueblos de la Tierra peregrinarán a Jerusalén y conmemorarán Sucot, al menos los pueblos que no sean vencidos por la mano de Dios. El libro de Ezequiel relata una guerra de tintes similares; sin embargo, el foco no está puesto en la redención humana, sino más bien en la redención de Israel de sus enemigos y su regreso del cautiverio, simplemente por el interés divino en que su nombre sea santificado.
La línea teológica que encontramos en el libro de Ezequiel no orienta la redención a un fenómeno guiado por el interés divino en el ser humano, sino estrictamente a un interés en la santificación del nombre divino entre los pueblos de la Tierra. Esto es claro en los versículos 38:22–39:6–7 de la haftará, cuando nos cuenta el profeta lo que hará Dios con Gog y los pueblos atacantes:
“Y me engrandeceré y me santificaré, y me daré a conocer ante los ojos de muchas naciones, y sabrán que Yo soy el Eterno.”
“Y enviaré fuego contra Magog y contra los que habitan seguros en las costas; y sabrán que Yo soy Dios.”
“Haré conocer Mi santo Nombre en medio de Mi pueblo Israel, y nunca más permitiré que Mi santo Nombre sea profanado; y sabrán las naciones que Yo, Dios, soy el Santo en Israel.”
La pregunta que aparece aquí es: ¿por qué leemos estos textos en relación con Sucot? ¿Cómo llegamos, en esta fiesta que es símbolo de la alegría, a leer este texto?
En primer lugar, debemos señalar que la lectura de estas haftarot no es una costumbre, sino que es un estatuto dictaminado en el Talmud de Babilonia, en el tratado de Meguilá 31a. En relación con la lectura de Zacarías, Rashi nos explica en ese mismo tratado que esta lectura se hace dado que está escrito en ella, en el versículo 16, sobre la fiesta de Sucot y que se festejará dicha fiesta con todas las naciones. En el caso de Ezequiel, si bien no figura la fiesta de Sucot, el relato pareciera ser sobre la misma guerra que en Zacarías, solo que desde una perspectiva distinta, dado que en ambas se cuenta el triunfo de Israel por la mano de su Dios luego de un gran sismo, que en el caso de Zacarías partiría en dos el monte de los Olivos, y en el caso de Ezequiel haría temblar toda la Tierra.
Más allá de los detalles de cada historia, lo interesante es que nuestros Sabios, de alguna manera, juntaron dos relatos donde se narra la redención de Israel con Sucot. Si bien la respuesta no es uniforme, podemos intentar esbozar alguna. De la misma manera que la sucá es un espacio donde, aunque frágil, nos protegemos del sol, de la lluvia y del viento, también es un espacio donde se manifiesta la presencia divina, como en ambas haftarot, donde Dios se revela a Israel como redentor, tanto por la gloria de su nombre como por la protección de Israel.
En última instancia, la potencialidad impuesta por la fragilidad de la sucá, donde todo está por construirse, puede también ser el camino hacia nuestra propia liberación personal luego del ejercicio espiritual de los Iamim Noraim: por un lado, cubiertos por la presencia divina en la sucá, y por otro, con la posibilidad de construir los fundamentos, paredes y estructuras que nos permitirán encontrar nuestra redención personal de aquí hasta el próximo año.
Jag Sameaj!
Shabat Shalom!
Rab. Martín Pussetto
Ser parte
Con tu ayuda, la Comunidad NBI podrá cumplir con su misión de mantener la identidad judía por medio de la vivencia y el estudio de sus tradiciones desde la visión masortí y sionista, en un marco amigable y acogedor.