Shabat VAERÁ – Viernes 16 enero / 27 Tevet: Velas: 20:37 hs.

Shoftim. De jueces y justicia.

Qué es la justicia es una de las preguntas que persiguieron los filósofos de todas las épocas.

Muchas veces la definición de la justicia estuvo inspirada en lo que al poder le interesaba.

Recuerden esa frase del rey francés Luis XIV, EL ESTADO SOY YO; lo que quiere decir también, la justicia soy yo, que equivale a decir lo que a mí me conviene es lo que es justo.

El judaísmo rechaza esa definición, la justicia es objetiva, y es procurar la equidad en la sociedad.

Asi comienza nuestra Parashá:

Jueces y alguaciles deberás designar para ti, en todas tus ciudades -que Adonai tu D’s. te concede a ti- para tus tribus; y deberán juzgar al pueblo: ¡Juicio de equidad! No harás desviar el juicio, no habrás de ser condescendiente con conocidos; no habrás de aceptar soborno, ya que el soborno enceguece los ojos de los sabios y deteriora las causas justas ¡Equidad! En pos de la equidad irás, para que hayas de vivir y puedas poseer la tierra que Adonai tu D’s. te da a ti.

Tzedek Tzedek tirdof, justicia, justicia buscarás.

Lo interesante, es que inmediatamente continúan mandatos de tipo ritual, y unos versículos más adelante:

«No habrás de sacrificar ante Adonai tu D’s., buey o cordero que hubiere en él defecto: cualquier cosa imperfecta; ya que abominación ante Adonai tu D’s. es.»

 

Para el lector común este texto genera una pregunta. ¿Qué tiene que ver el relato anterior con la normativa de que los animales a sacrificar sean perfectos?

El Rab Edery ZTL nos ilumina con su comentario

La Torá continúa enunciando las desviaciones culturales que hay que evitar, como el ofrecer animales defectuosos en los sacrificios rituales. A. A este respecto comenta Malají: “Acercáis sobre Mi altar sacrificio mancillado. Y si dijéreis: ¿Con qué te hemos mancillado? Cuando decís: ¡La mesa que está ante Adonai está menos preciada! Y cuando ofrecéis sacrificio ciego para inmolar, ¡no hay mal!” (Malají 1:7 y 8, basado en Ibn Hezra).

El autor de Minjáh Beluláh, inspirado en interpretaciones del Midrash, considera que el último versículo del capítulo 16 y el primero del 17, aluden metafóricamente a aquellas personas incompetentes o de malas cualidades que hubieran sido designadas para ser los jueces del pueblo: “…Ya que el juez ignorante es considerado como piedra inerte, y así como el juez que no reúne las condiciones de competencia, virtud y bondad se compara, en la metáfora, al sacrificio defectuoso; ya que no hay peor defecto que un sabio de malas acciones y defectos perversos.

El comentarista vuelve a retomar el tema de la justicia y de cómo se ejerce, alejándose de la preocupación ritual, poniendo énfasis en los funcionarios que deben ser de tal altura que la justicia no pueda ser ni cuestionada, ni desviada. En sus manos está ejercer ese poder que sostiene a toda sociedad.

La justicia es el último bastión que tiene una sociedad para proteger sus valores y protegerse a sí misma del poder, de los intereses sectoriales, de la violencia, y de su degradación.

Pensemos en este tema a la luz de las noticias que leemos a diario sobre el actuar de la justicia en cada rincón de la tierra.

 

Shabat Shalom

Rab Alejandro S. Bloch

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