Ki Tetze. Devolver lo que no es nuestro.
Parashat Shoftim nos enseña un sinnúmero de mitzvot mediante las que se construye una sociedad.
Claramente, es la continuación de las parashot anteriores en cuanto a su forma de narración.
Aquí encontramos una de sus leyes que es muy interesante.
La Torá eleva la acción de devolver un objeto encontrado a la categoría de Mitzvá.
La obligación de devolver un objeto perdido, se llama: Hashabat Abeida.
El Talmud dedica decenas de páginas para explicar cómo se realiza esta Mitzvá para no caer en actos que parecen bondadosos y terminar contribuyendo a la injusticia, por ejemplo, entregando un objeto al que se hace pasar por su dueño y no lo es.
¿Por qué es tan importante esta Mitvzá?
¿Qué aporta a la sociedad?
Quien vive en una sociedad en la que puede confiar en sus hermanos, contribuirá él mismo al avance y mejora de la misma.
El Rab Edery ZTL nos enseña los detalles de esta Mitzvá.
«No habrás de ver, al buey que es de tu hermano o a su cordero, extraviados y te ocultes de ellos; devolver los habrás de devolver a tu hermano.»
La ley incluida en la “hashabát abedáh” -la obligación de restituir al prójimo su propiedad extraviada- aparece por primera vez en Éxodo 23:4.
Aquí se menciona la propiedad de ‘tu hermano”, mientras que en Éxodo se trata de la de “tu enemigo”. Por eso entendemos que la Toráh en Éxodo está hablando en especial de nuestros malos impulsos, para que no interpretemos que la ley regula solamente las relaciones entre amigos.
Creo conveniente citar a Maimónides, que dice: “Este ‘enemigo al que se refiere la Toráh, es un judío y no un gentil, lo cual parece contradictorio, ¡ya que la Toráh prohíbe odiar a tu hermano!
Se trataría de un judío que no observa la Toráh, sin que por eso haya que discriminar ya que el Creador quiere a cada judío, piadoso o impío, siempre y cuando pertenezca al pueblo Israel e invoque a D’s.”. “Ya que D’s. no desea que el impío muera, sino que cambie su senda para que viva (Iejezkel 33:11)”. (Extracto de Mishnéh Toráh, Hiljot Rotseaj Cap. 13, Halajáh 14).
Najmánides resalta que la obligación de devolver a su dueño los animales extraviados implica de nuestra parte “trabajo y esfuerzo”.
Los sabios del Midrash interpretan intensivamente esta mitsváh de la devolución, lo que conduce a su aplicación con todo rigor. Nos dirán que debe ser cumplida reiteradamente, todas las veces que sea necesario. El Midrash interpreta que el versículo 2 exige interrogar a nuestro prójimo cuando viene a reclamar su propiedad para asegurarnos que es el dueño real. Para ello tendrá que presentar pruebas contundentes e irrefutables (T.B. Babá Metsiháh 28B).
Interpretando las palabras “y se lo habrás de devolver”, el Talmud entiende que no hay que devolver deudas a nuestro prójimo, entendiendo por tales los gastos de comida ocasionados por el animal custodiado. Estos gastos no deben exceder el valor del animal. Por ello dictamina que “cualquier animal encontrado y custodiado, si trabaja y come, sus gastos se considerarán compensados por el trabajo que efectúe para su custodio. Si solamente come y no trabaja, se deberá venderlo, custodiando el importe de la venta para devolverlo oportunamente. A eso se llama “devolución de lo perdido” (T.B. Babá Metsihá 28B).
Por último, Rabbenu Bejayé recuerda que esta mitsvah y las que siguen, son consecuencia directa de la mitsváh central que nos pide amor al prójimo, ya que este amor implica velar por
su bienestar, incluyendo la integridad de sus bienes materiales.
Es siempre sorprendente y maravilloso como la tradición expande las enseñanzas de la Torá con una sensibilidad única que permite que sea una Torat Jaim, una Torá de vida.
¿Alguna vez perdiste un objeto que valorabas no solamente por su precio sino por otros motivos?
Comparte en la mesa de Shabat cuáles fueron tus sentimientos en esa oportunidad.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch
Ser parte
Con tu ayuda, la Comunidad NBI podrá cumplir con su misión de mantener la identidad judía por medio de la vivencia y el estudio de sus tradiciones desde la visión masortí y sionista, en un marco amigable y acogedor.