Ki Tetze. Hay cosas que no se deben mezclar.
Siempre decimos que hay cosas que no se juntan, y que si lo hacemos, aun así no se juntarán.
El agua y el aceite es uno de esos ejemplos.
Todos hemos hecho la prueba de poner en un frasco o en una botella agua y aceite, batiéndolo, cuando parecía que estaba unido, lo dejamos en reposo y otra vez se separó.
En nuestra parasha, Ki tetze, leeremos acerca de 74 mitzvot, más del 10 % de todas las mitzvot, 613.
Aquí leeremos sobre temas de índole civil y social.
También en esta parasha leemos de varias cosas que no deben estar juntas:
No habrás de sembrar tu viñedo con mezcla de semillas; no sea que quede prohibida la primicia de la semilla que hubieres sembrado y el fruto del viñedo
No deberás arar con buey y con asno juntos.
No habrás de vestir –»shahatnéz” es lana y lino juntos.
El rab Edery ZTL lo explica así.
En Levítico 19:19 leemos: “Mis leyes habréis de observar. Tus animales no cruzarás en yuntas de distintas especies, tu campo no habrás de sembrar con mezcla de semillas y ropa de fibra mezcla de -shahatnez- no portarán sobre tu cuerpo. En este versículo la prohibición no afecta al viñedo, sino solamente al campo. Por eso Deuteronomio 22:9 lo incluye especialmente Además en nuestro versículo resulta que el producto de tu viñedo, donde se hubiere infringido la ley de “kilaim”, quedará prohibido para ser usado para toda forma de aprovechamiento; a diferencia del campo donde hubiere infracción de la ley de “kilaim” -mezcla de semillas-
“Ya que la fuerza del asno no es similar a la fuerza del buey” (Ibn Hezra). Jizzekuni explica que ya que el buey es rumiante y está comiendo permanentemente, mientras el asno no lo es, resultaría que uno estaría comiendo y el otro ayunando, incurriendo su dueño en “tsahar bahalé jaím”, sufrimiento de animales, que la Toráh considera crueldad. Los sabios del Talmud amplían esta ley a cualquier otra yunta de animales de características diferentes (T.B. Babá Kammáh 54B).
Parecería ser que la Torá nos advierte que hay cosas que no se pueden juntar y que cuando se juntan producen problemas. Los rabinos sostienen que la mezcla de lana y lino recuerda a los orígenes de ambas fibras, una vegetal y otra animal, una producto de la agricultura, la otra de la ganadería, y, obviamente, el recuerdo en donde la Torá por primera vez habla de estas tareas, Cain y Abel, ganaderos y agricultores. No hace falta contar cómo termina esta historia.
En la vida a veces nos esforzamos en juntar cosas que nunca deberían haber estado juntas, vínculos, negocios, conversaciones, etc.
¿Te pasó alguna vez en que dijiste, esto no debería haberlo mezclado?
Shabat Shalom
Rab Alejandro S.Bloch
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