Shabat Ki Tetze – Viernes 21 agosto / 8 elul: Velas: 18:00 hs.

Ekev. ¿Cual es la promesa?

El comienzo de la parasha Ekev comienza con una promesa:

Y será por cuanto hayáis entendido las leyes estas, y las cuidáis y las cumpláis, guardará Adona-i tu D’s., para ti, el Pacto y la Benevolencia, que ha prometido a tus patriarcas. Te amará, te bendecirá y te multiplicará; bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto y tu aceite; la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas, sobre la tierra que ha prometido a tus patriarcas, para darte a ti.

Bendito serás, más que todos los pueblos: no habrá en ti hombre o mujer estéril, ni en tus animales.

Apartará Adonai de ti toda enfermedad; y ninguna de las dolencias de Egipto, malignas, -que has conocido-, traerá sobre ti y las traerá sobre todos tus adversarios.

Consumirás a todos los pueblos que Adon-ai tu D’s., te entrega a ti; no se apiade tu ojo por ellos ni adores a sus ídolos, ya que trampa es para ti.

Cuando estudiamos Perek Jelek de  Rambam entendimos que hay una promesa inherente a cumplir las Mitzvot, pero que a veces debemos profundizar en la misma Torá para no confundirnos.

Si leemos de modo literal podríamos creer que el premio por el cumplimiento de las Miztvot, es ser rico, no tener problemas de salud, y acabar con los enemigos.

En su comentario del Perek Jelek, el Rab Sherki nos muestra otra dimensión y  propósito de cumplir con las Mitzvot.

Él señala que de acuerdo a Rambam, el estado ideal del ser humano es el estado puramente espiritual, poder dedicarse a la contemplación, y un contacto directo con la divinidad.

Hay un eco de las enseñanzas de Platón, en la famosa alegoría de la Caverna, en la que finalmente el hombre podrá salir y percibir las verdaderas ideas y no solamente sombras.

El Rav Sherki afirma que de acuerdo a Rambam, el cumplimiento de las Mitzvot, alejaría de nosotros las tres preocupaciones básicas, las cosas que nos hacen ruido en la vida, las cosas que no nos permiten dedicarnos plenamente a lo que debemos dedicarnos.

Estos son los temores centrales que él señala: 1. temor de no procurar nuestro sustento, 2. temor a las enfermedades, y 3. la amenaza de nuestros enemigos.

Si leemos otra vez el primer párrafo de Ekev bajo esta óptica, lo comprenderemos de una manera diferente.

La promesa no es mágica, la promesa no es individual, sino colectiva, si vivimos una vida basada en valores y en mitzvot, si construimos una sociedad basada en la justicia y  en  los cuidados a los  más débiles, que en definitiva es lo que enseña principalmente la Torá, estas tres preocupaciones dejarán de serlo, ya que nuestra mirada sobre la realidad y sus prioridades serán otras.

Shabat Shalom

Rab Alejandro S. Bloch

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