Shabat ITRO – Viernes 06 febrero / 19 Shevat: Velas: 20:25 hs.

Bereshit. El comienzo.

Leer Bereshit siempre es un desafío y una aventura.

Desafío, ya que nos impone a descubrir una nueva interpretación que está escondida entre las letras y los versículos que solo nosotros podemos desentrañar, y aventura, porque si nos animamos, la Torá nos llevará a paisajes inexplorados de la geografía de nuestra alma. Nos permitirá subir a cumbres desde las cuales mirar el horizonte, atravesar ríos de agua fresca y purificar nuestra vida, encontrarnos con enseñanzas de sabiduría, y experimentar emociones que no sabíamos que teníamos.

Leer Bereshit es hacer un viaje hacia adelante y hacia adentro y reconocernos en las historias, los personajes, los conflictos y las soluciones para poder crecer un ciclo más de vida.

Así como dice Mordejai Kaplan, que el calendario hebreo nos hace reflexionar sobre los principales valores de nuestra tradición, la Torá se transforma en Etz hajaim, en árbol de vida, cuando nuestra vida se ve reflejada en la Torá y la Torá se ve reflejada en nuestra vida.
 Es por eso, que la reflexión que quiero compartir para comenzar este nuevo ciclo de comentarios tiene que ver con el primer acto de creación:

 

En el comienzo creó Elokim los cielos y la tierra.

Empero, la tierra estaba informe y desordenada, las tinieblas sobre la faz del abismo y el viento de Elokim soplaba por sobre las aguas.

Dijo Elokim: Haya luz; y hubo luz.

Vio Elokim que la luz era buena y estableció distinción entre la luz y entre las tinieblas.

Llamó Elokim a la luz: día y a las tinieblas llamó: noche. Acaeció la tarde y le sucedió la mañana: Día uno.

 

La creación emerge de una realidad sin forma, donde en el infinito solo se escucha el murmullo de la presencia divina.

El primer acto de creación es poner luz sobre la realidad.

Sin luz, todo permanece informe, sin distinción, sin valoración, sin posibilidad de avance.

El primer acto de creación divina, es para establecer las bases para que se pueda continuar creando, es la plataforma para que el resto pueda devenir.

Es la claridad lo que permite que cualquier proceso prospere.

Sin claridad, en el reino de la confusión, ningún proyecto se puede sostener.

Si el Bereshit es nuestro Bereshit, debemos comenzar cualquier desafío, cualquier aventura, con claridad, separando la luz de la oscuridad, iluminando cada rincón de la existencia y permitiendo que se expanda esa luz y disminuya la oscuridad.

¿Estás listo? La Torá nos está esperando.

 

Shabat Shalom

Rab Alejandro S. Bloch

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