Shabat Tatzriá Metzorá – Viernes 17 abril / 30 Nisan: Velas: 17:59 hs.

Tzav. En los detalles está la riqueza del Vaikrá.

Parashat Tzav es la continuación directa de Vaikrá, la primera Parashá del libro de Levítico.

Continúan las indicaciones sobre las ofrendas, el fuego y las vestimentas apropiadas:

 

«Vestirá el cohén su ropa de lino y calzones de lino vestirá sobre su carne, y retirará las cenizas de lo que haya consumido el fuego al holocausto sobre el altar, y las depositará junto al altar.»

 

Las tareas de los Cohanim eran múltiples.

Eran los encargados de hacer las ofrendas, una función cercana a la tarea de carniceros.

Eran encargados de juzgar al pueblo en una época determinada.

Eran los encargados de enseñar Torá al pueblo.

Eran encargados de definir si una persona estaba en estado de pureza o impureza.

Eran los encargados de revisar si las manchas de la piel o de las casas constituían Metzorá o no.

Eran los encargados del culto público y de acompañar y de elevar las ofrendas privadas que las personas llevaban diariamente al Templo.

Eran encargados de limpiar todo el Beit Hamikdash. La literatura rabínica sostiene que nunca voló una mosca en el Beit Hamikdash debido a las medidas extremas de limpieza.

También eran posiblemente encargados de hacer copias de la Torá.

En Parashat Tzav, la Torá hace mención a una tarea cotidiana que en general pasamos de largo, ya que a nuestros ojos es algo sin ningún tipo de relevancia.

¿Por qué pondríamos atención en la limpieza de las cenizas de las ofrendas?

Vivimos en un mundo en que en general, no valoramos esas tareas y casi no prestamos la atención debida a quienes hacen esa tarea y gracias a ellos podemos hacer la nuestra.

Imagínense un pabellón quirúrgico que no se limpió correctamente.

O una pista de aterrizaje que no está correctamente mantenida.

Y así podríamos citar infinidad de ejemplos, en especial todas las personas que nos permiten disfrutar de la vida comunitaria: seguridad, mantenimiento, limpieza, etc.

 

Con respecto a este tema de la ceniza, el Rab Edery nos hace prestar atención.

Nos enseña en su comentario:

 

Este versículo nos enseña dos cosas, a saber: a) el cohén debía usar su vestimenta para cualquiera de los servicios prestados en el Templo, aun para el más simple como era el limpiar el altar y retirar las cenizas; b) la modestia y la humildad que se refleja, ya que era el mismo cohén el que tenía que encargarse de la limpieza del altar y no debía delegarlo a ninguna otra persona. Los cohaním, que eran los primeros en la jerarquía social, se dedicaban también a simples trabajos de limpieza en el altar (Basado en Jovot Halevavot, Capítulo 6)

 

Complementando esto, recordemos lo que dice el Pirkei Avot 4:3, en la boca de Ben Azai:

 «No desprecies a ningún hombre y no descartes ninguna cosa, porque no hay hombre que no tenga su hora, ni cosa que no tenga su lugar»

Toda persona es importante y tiene valor, y toda tarea es importante y necesaria.

 

Shabat Shalom

Rab Alejandro S. Bloch

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