Shabat ITRO – Viernes 06 febrero / 19 Shevat: Velas: 20:25 hs.

I Reyes 1:1-31 De Sara a Bat Sheva

La historia que nos propone nuestra lectura de los profetas esta semana podría ser una novela de intrigas palaciegas. El rey David, venido en años, está en sus últimos momentos de vida y comienza la batalla por la sucesión del reino. Su hijo Adonías se autoproclama rey y comienza los actos sucesorios propios de la época: se procura jinetes, una carroza, caballos que lo acompañan y comienza con ofrendas de vacunos y caprinos.

He aquí que, en este momento, el profeta Natán, junto a Batsheva, la esposa de David, enarbolan una treta que devendrá finalmente en el reinado de, ni más ni menos, que el rey Salomón.


 “Así, pues, Bat Sheva vino ante el rey al aposento. Y el rey era muy anciano ya, y Abishag servía al rey. Bat Sheva se inclinó y se postró ante el rey, y el rey dijo: ¿Qué tienes? Ella le dijo: ‘Mi señor, tú juraste a tu sierva por el Eterno, tu Dios: tu hijo Shelomó será rey después de mí y él se sentará en mi trono’. Pero ahora, he aquí que Adonías reina, y ahora mi señor, el rey, no lo sabía (…) Y en cuanto a ti, mi señor rey, los ojos de todo Israel están puestos en ti, para que les declares quién se sentará sobre el trono de mi señor el rey después de él[1].

 

Posteriormente, el profeta Natán ingresa a la cámara del rey informando la misma situación que ya le había comentado Bat Sheva. Al escuchar tanto a ambos, el rey David llama a Bat Sheva, y el rey juró y dijo: “Vive el Eterno, que ha redimido mi alma de toda tribulación, que así como yo te juré por el Eterno, Dios de Israel, diciendo: tu hijo Salomón reinará después de mí y él se sentará en mi trono en lugar mío, así haré este mismo día[2].

 

Hasta aquí podemos ver que el texto nos trae lo que podría ser una historia de intrigas palaciegas, pero hay una pregunta que grita por ser formulada: ¿cuándo, en el Tanaj, el rey David le promete a Bat Sheva o a su hijo Shlomó que él sería rey? La respuesta no los sorprenderá, o tal vez sí: nunca.

 

De hecho, como en cualquier línea monárquica sucesoria, hubiera sido esperable que quien fungiera como heredero del rey fuera alguno de sus hijos mayores, y no Shlomó, que no cumplía con tales requisitos. Si bien en el libro de II Samuel [3] existe una clara preferencia por Shlomó entre los hijos de David, y esta es agenciada a través del propio profeta Natán, en ningún lugar del Tanaj la promesa que Bat Sheva le quiere recordar a David, y que David dice luego que cumplirá, es mencionada.

Es de notar, además, que a excepción del Radak, que trae un midrash para explicar esta situación[4], en general, la mayoría de los parshanim rishonim tradicionales, ni el midrash, se expiden al respecto.

 

La acción de Bat Sheva es similar a la de Rivka cuando logra engañar, a través de Iaacov, a Itzjak para que este se quede con la bendición de su padre, así como a Sará cuando toma la decisión de que su hijo será quien heredará a Abraham y no Ishmael. En última instancia, al igual que en muchas historias de la Torá y el Tanaj, esta historia sobre el reino de Israel y su devenir deja en evidencia el rol fundamental de las mujeres de Israel dentro de nuestro Pueblo y en el desarrollo de nuestra historia sagrada.

Shabat Shalom

Rab. Martín Pussetto

 

[1] I Reyes 1:15-20
[2] I Reyes: 1:29-30
[3] II Samuel 12:24: David consoló a su esposa Betsabé; fue hacia ella y se acostó con ella.
Ella dio a luz un hijo y lo llamó Salomón. El Eterno lo amó,y envió un mensaje por medio del profeta Natán;y fue llamado Yedidías (“Amado del eterno”) por disposición del Eterno.
[4] Ver comentario del Radak a I Reyes 1:13

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