Todo sigue igual aunque cambie. Una reflexión sobre Haftarat HaJodesh
De a poco nos vamos acercando a Pesaj y, del mismo modo en que se aproxima la festividad, comenzamos a leer las cuatro parshiot especiales previas a ella. Esta semana nos encontramos con un texto muy particular en la Haftará de Shabat Hajodesh: la profecía de Ezequiel sobre la reconstrucción del Templo y sobre las distintas ofrendas que se realizarán en cada fiesta.
Estos capítulos del profeta son famosos por dos motivos. En primer lugar, porque presentan la visión de lo que será el Templo reconstruido. En segundo lugar, porque en la descripción de las ofrendas que deberá hacer el pueblo y el “príncipe” (no es claro a qué hace referencia el profeta con el término príncipe, si al cohen o al rey que vendrá cuando ocurra la redención de Israel; debemos recordar que Ezequiel profetiza desde el exilio en Babilonia) lo que se describe no coincide con lo que estipula la Torá acerca de cómo deben ser las ofrendas. Dicho de otra manera, el profeta trae una profecía que modifica el ritual establecido por la Torá para realizar los sacrificios. Veamos un ejemplo claro y conciso en el siguiente versículo de nuestra Haftará:
“Y la ofrenda que ofrecerá el príncipe al Señor en el día de Shabat será seis corderos sin defecto y un carnero sin defecto.” (Ezequiel 46:4)
La Torá, por el contrario, estipula lo siguiente en el libro de Bamidbar 28:9:
“Y en el día de Shabat: dos corderos de un año, sin defecto, y dos décimos de efa de flor de harina como ofrenda de cereal, mezclada con aceite, junto con su libación.”
Es decir, de acuerdo con la Torá la ofrenda de Shabat consiste en dos corderos, mientras que para Ezequiel, cuando se sostenga nuevamente la reconstrucción del Templo y el pueblo regrese a su tierra, en Shabat se ofrendarán seis corderos y un carnero.
La contradicción es evidente. Ezequiel trae una profecía que no coincide con lo que ordena la Torá.
Lo interesante es que tal vez esto no nos parezca demasiado complejo o difícil. Quizás pensemos que es irrelevante, que ya no llevamos ofrendas al Templo, que poco cambia si se ofrendaban un carnero, dos carneros o cinco toros. Y tal vez para muchos pueda ser una preocupación menor, algo que no afecta demasiado nuestra vida religiosa. Sin embargo, la diferencia entre un texto y otro tiene un enorme valor para pensar nuestra tradición. Si bien hoy no hay sacrificios, nuestra tradición judía está construida sobre la interpretación de nuestros textos a partir de los textos anteriores.
Tal vez el profeta Ezequiel nos esté enseñando algo más. Tal vez su profecía también habla del propio devenir de lo judío y de su tradición. No todo siempre fue igual ni todo permanecerá siempre igual. Lo que hoy nos parece irrelevante, como las ofrendas, fue durante siglos el centro, el corazón del modo de acercarse a Dios del pueblo judío, hasta la destrucción del Segundo Templo e incluso algún tiempo después. De hecho, nuestra tefilá actual se estructura en recuerdo de esos sacrificios; por eso rezamos a la mañana, a la tarde y a la noche, siguiendo los horarios de los korbanot.
Ezequiel nos muestra que incluso algo tan central como el culto del pueblo judío podría ser distinto, incluso modificando lo que la Torá indica.
Como explica David Kimchi, el Radak, en su comentario a este versículo (Ez 46:4):
“Dice qué sacrificio se hará en Shabat por él y por el pueblo de la tierra: seis corderos sin defecto y un carnero sin defecto. Y este no es el sacrificio que está escrito en la Torá, ni para Shabat ni para un día festivo. Más bien será una innovación en sus sacrificios.”
Si leemos al profeta detenidamente en su visión sobre la redención de Israel, tal vez podamos permitirnos comprender y empezar a pensar que el hecho de que algo se renueve es parte de la propia tradición judía desde el Tanaj. A veces creemos que sostenemos prácticas que no pueden cambiar, que el cambio destruye lo judío. Sin embargo, como acabamos de leer, el propio profeta nos dice que en el futuro, incluso en algo tan central como las ofrendas y los sacrificios, habrá cambios e innovaciones. En última instancia, el cambio sosteniendo la tradición no sea más que el propio fundamento de lo judío, incluso desde aquel exilio en Babilonia donde pasó sus días el profeta Ezequiel.
Ser parte
Con tu ayuda, la Comunidad NBI podrá cumplir con su misión de mantener la identidad judía por medio de la vivencia y el estudio de sus tradiciones desde la visión masortí y sionista, en un marco amigable y acogedor.