Shabat Emor – Viernes 01 mayo / 14 Iyar: Velas: 17:44 hs.

La libertad también es un mandamiento

¿Cuál es el precio de la libertad? ¿Qué estamos dispuestos a hacer por ella?

Escucho a Zitarrosa: “Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar y una novia muy hermosa que se llama libertad”.

En esa canción hay toda una declaración: la libertad es amada, es cercana, es bella, y sin embargo, ¿qué estamos dispuestos a hacer por ella?

¿Cómo podemos concebir ser libres cuando constantemente elegimos la comodidad de las cadenas?

En la Torá, en Parshá Mishpatim, leemos acerca de las leyes sobre el esclavo hebreo. Si este decide, luego de 7 años de ser esclavo, permanecer como esclavo de su amo, se le marca la oreja con un punzón y declara que le servirá por el resto de la eternidad. Esta ley no está exenta de dificultad, dado que el texto menciona previamente que este ritual es siempre y cuando el esclavo haya obtenido esposa e hijos en cautiverio, los cuales le pertenecen a su amo. Solo al declarar que ama a sus hijos, a su esposa y a su amo, y que lo quiere servir para siempre, es que su oreja es marcada con un punzón.

Difícil historia. Sin embargo, la Torá nos pone en una dificultad: ¿acaso no todos elegiríamos el camino de la esclavitud antes que asumir el riesgo de la libertad? La Torá pareciera decirnos que el valor de la libertad todo lo supera.

Nuestros sabios, de bendita memoria, nos enseñan en un Midrash al respecto, en Kidushin 22b, lo siguiente:

Rabán Iojanán ben Zakai solía interpretar este versículo como una enseñanza: ¿Qué tiene de distinto la oreja respecto de todos los demás órganos del cuerpo? Dijo el Santo, bendito sea:  La oreja que escuchó Mi voz en el monte Sinaí, en el momento en que dije: “Porque para Mí son los hijos de Israel siervos”, y no siervos de siervos, y sin embargo este fue y se adquirió un amo para sí mismo, ¡que sea perforada!

Dios nos exige que seamos libres. Nos enseña que nuestra servidumbre sólo es aceptable hacia Él. Tal vez es hora de romper cadenas. Si bien es difícil, si bien encarna a veces sufrimiento, liberarse y dejar de ser esclavos no solo es bueno para nosotros, sino que, a juzgar por las palabras de nuestros sabios, casi es un mandamiento divino.

Jag Sameaj.
Rab. Martín Pussetto

Ser parte

Con tu ayuda, la Comunidad NBI podrá cumplir con su misión de mantener la identidad judía por medio de la vivencia y el estudio de sus tradiciones desde la visión masortí y sionista, en un marco amigable y acogedor.