Shabat Tatzriá Metzorá – Viernes 17 abril / 30 Nisan: Velas: 17:59 hs.

Haftará Pará. Dios en busca del hombre Ezequiel 36:16-38

Cuántas veces buscamos a Dios y no lo encontramos, cuántas veces pensamos que Dios es inasequible. Pero la pregunta es cuántas veces nos buscamos a nosotros mismos, cuántas veces reparamos en nuestras vidas y nuestras acciones. ¿Acaso a Dios le preocupa la simple vida de un mortal? Una pregunta que, una vez hecha, tal vez nos quita un poco el sueño.

En el libro de Ezequiel nos encontramos con lo siguiente:

“Les daré un corazón nuevo y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré Mi espíritu dentro de ustedes y haré que caminen en Mis estatutos, que guarden Mis leyes y las cumplan. Entonces habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán para Mí un pueblo y Yo seré para ustedes Dios.[1]

Dios comienza nuestra Haftará hablando de las transgresiones de Israel que lo condenaron al exilio y de cómo esto finalmente mancilló Su propio nombre. Pero finalmente viene el consuelo: el Pueblo habitará en la tierra que su Dios le juró a sus padres. Sin embargo, el versículo contiene una idea tan potente como desconcertante: Israel será el Pueblo de Dios y este será su Dios solo después de que el ser humano tenga un nuevo corazón y un nuevo espíritu. El Dios que habla a través de Ezequiel pareciera decir:

Tú, ser humano con un corazón de piedra, con tus malas acciones y transgresiones, no eres parte de Mi pueblo. Hoy soy un Dios sin pueblo hasta tanto no obre en ti un cambio, hasta que puedas tener un corazón y un espíritu renovados”.

Dios, a lo largo de esta Haftará, busca la forma de santificar Su propio nombre:

“Santificaré Mi gran Nombre, que fue profanado entre las naciones, el cual ustedes profanaron en medio de ellas; y sabrán las naciones que Yo soy el Eterno,oráculo del Señor Dios, cuando Me santifique a través de ustedes ante sus ojos. [2] 

Sin embargo, paradójicamente, Dios no tiene otra forma de santificarse más que mediante el ser humano. No es hasta después de este versículo qué vamos a leer los versículos que mencionamos anteriormente.

Dios puede ser santificado sólo a través de Su propia creación y sólo a través del ser humano. Pero solamente cuando este sea renovado tanto en espíritu como en su corazón, es decir, hasta que tome conciencia de sus acciones y pueda obrar un cambio.

Creo que Ezequiel nos trata de decir que tal vez la búsqueda divina no es una búsqueda sólo humana, es decir de abajo hacia arriba, sino que, tal vez, como nos enseña Abraham Joshua Heschel[3], es el propio Dios quien está en búsqueda del hombre.

Tal vez Dios nos busca a nosotros para poder santificarse a través de nosotros. Tal vez solo cuando el ser humano está dispuesto a encontrar a ese Dios que lo buscó, no mediante el ritual sino mediante la acción renovada en mente y espíritu, es que Dios pueda tener un Pueblo, y allí  Dios pueda ser un Dios, y no simplemente un creador oculto que incluso hasta, a veces,  se puede sentir un poco solo sin todos nosotros tomando conciencia de su necesidad de encontrarnos.

Shabat Shalom
Rab. Martín Pussetto

 

[1] Ezequiel 36:26-28

[2] Ezequiel 36:23

[3] Ver “Dios en busca del hombre” Abraham Joshua Heschel.

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