Shabat Ki Tetze – Viernes 21 agosto / 8 elul: Velas: 18:00 hs.

HaTikva (“La esperanza”)

Cuando leo las Haftarot, las lecturas de los Profetas que nos acompañan entre Tishá BeAv y Rosh Hashaná, no puedo dejar de pensar que el largo camino hacia el nuevo año no es solamente un camino de Teshuvá, sino también un camino de esperanza.

Solo cuando existe la esperanza puede existir verdaderamente la Teshuvá. La Teshuvá nace del deseo de no repetir aquello que hicimos y que produjo daño. Surge de la convicción de que algo puede cambiar: qué puedo cambiar yo, qué puede cambiar en el otro, cómo pueden transformarse nuestras relaciones y también nuestra manera de vincularnos con el mundo.

Cuánto cabe dentro de la palabra esperanza. ¿Acaso el grito de amonestación de los profetas no termina siempre abriendo una puerta hacia ella? Así dice Isaías:

Porque el Eterno consolará a Tzión, consolará todas sus ruinas. Convertirá su desierto en Edén y su tierra árida en el jardín del Eterno. Alegría y regocijo se encontrarán en ella, gratitud y son de música” (Isaías 51:3)

El consuelo que propone Isaías no consiste simplemente en aliviar el dolor. Su verdadera fuerza está en despertar la esperanza de que aquello que hoy parece árido puede volver a florecer, que las ruinas pueden reconstruirse y que allí donde parecía haberse apagado toda canción puede volver a escucharse la música.

Por eso, nuestro camino desde Tishá BeAv hasta Rosh Hashaná, y luego hacia Iom Kipur, incluye recogimiento e introspección, pero contiene también la semilla de la esperanza. 

La Teshuvá que realizamos poco a poco está motorizada por esa esperanza: la confianza en que nuestras acciones pueden mejorar, en qué podemos abandonar los viejos caminos que ya no queremos recorrer y comenzar otros nuevos.

Los invito a subir lentamente esta colina. No es un recorrido sencillo, pero su horizonte es la esperanza de alcanzar una vida más significativa y de construir relaciones mejores entre nosotros y también con nosotros mismos. Recorramos juntos este camino hacia Rosh Hashaná y hacia Iom Kipur, guiados por la certeza de que el esfuerzo no será en vano y de que, como nos dice Isaías, al final del camino podrán volver a encontrarse la alegría, la gratitud y la música.

Que la esperanza sea nuestro motor, que guíe nuestra Teshuvá y que nos permita transformar la aridez en jardín, las ruinas en nuevos comienzos y el silencio en nuevas melodías.

Shabat Shalom

Rab Martín Pussetto

Ser parte

Con tu ayuda, la Comunidad NBI podrá cumplir con su misión de mantener la identidad judía por medio de la vivencia y el estudio de sus tradiciones desde la visión masortí y sionista, en un marco amigable y acogedor.