Shabat Behar – Bejukotai – Viernes 8 mayo / 21 Iyar: Velas: 17:38 hs.

Entre la confianza y el desarraigo

La haftará de Behar-Bejukotai, del  Libro de Jeremía, presenta uno de los contrastes más profundos de la tradición profética: la diferencia entre quien deposita su confianza únicamente en las estructuras humanas y quien logra arraigarse en una dimensión espiritual más profunda. El profeta declara:

“Maldito el hombre que confía en el hombre… Bendito el hombre que confía en Dios”.

La imagen central del texto es agrícola y natural: por un lado, un arbusto seco en el desierto; por el otro, un árbol plantado junto a las aguas, cuyas raíces permanecen firmes incluso en tiempos de calor y sequía. Esta metáfora dialoga de manera directa con las parashiot de Behar y Bejukotai.

En ellas, la tierra de Israel no es simplemente un territorio sino un espacio espiritual que exige responsabilidad, descanso y equilibrio. La shemitá enseña que incluso la tierra necesita detenerse; que el ser humano no es dueño absoluto, sino apenas un habitante y cuidador.

Jeremías retoma esa sensibilidad y la transforma en una reflexión existencial. El verdadero problema no es solamente agrícola en la tierra, sino interior:

¿Dónde están nuestras raíces?

Una sociedad puede poseer poder, riqueza o estabilidad  y, aun así, vivir espiritualmente seca. Del mismo modo, una persona puede atravesar crisis y continuar dando frutos si permanece conectada con una fuente más profunda de sentido.

En tiempos donde muchas veces se mide el valor de las personas por su productividad, su trabajo, éxito o capacidad de control, la voz de Jeremías sigue siendo profundamente actual. La tradición bíblica recuerda que una vida verdaderamente fértil no depende solo de lo que uno produce o de los logros económicos, sino también de dónde se nutre espiritualmente.

Shabat Shalom

Rab. Martín Pussetto.

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