Shabat Behar – Bejukotai – Viernes 8 mayo / 21 Iyar: Velas: 17:38 hs.

El primer paso es hacerse cargo

¿Somos responsables de lo que hacemos? ¿Nos hacemos cargo de nuestras acciones o simplemente creemos que nada de lo que hagamos tendrá consecuencias? ¿Cuántas veces nos convencemos de que “no es tan grave”? A fin de cuentas, hay gente que hace cosas peores. En realidad, lo hice por buenas razones.

La pregunta que surge cuando nos interrogamos sobre nuestra responsabilidad es hasta qué punto, al tomar decisiones que pueden herir a otros, igualmente decidimos llevarlas a cabo y, al mismo tiempo, elegimos no hacernos cargo del daño que provocamos.

Hay un recuerdo que vuelve a mi mente. Estábamos reunidos con unos amigos. Uno de ellos era alérgico al maní, y sin embargo otro, haciendo caso omiso de esto, le sirvió una comida que contenía ese ingrediente. Si bien no ocurrió nada grave más que un pequeño brote cutáneo, la respuesta de quien lo hizo fue simplemente: “Ah, a mí me dijeron que te sirviera eso”. Por supuesto, era una pequeña mentira.

Si me desentiendo de mis actos, si los pongo en boca de otros, ¿podré evitar la condena? ¿Podré evitar la responsabilidad?

El Tanaj, y en particular el texto que leemos esta semana del profeta Amós, intenta explicarnos esta situación. El pueblo será exiliado y en gran parte destruido por sus iniquidades. Pero el profeta, que en última instancia no es más que un mensajero de Dios, nos deja un versículo muy particular:

A espada morirán todos los pecadores de Mi pueblo, los que dicen: ‘El mal no se acercará ni se adelantará contra nosotros’” (Amós 9:10).

Aquellos que creen que, si no se hacen cargo ni reconocen el mal de sus acciones, este no recaerá sobre ellos, son precisamente aquellos que, según el profeta, pasarán por la espada. Este castigo aparece como un modo de corrección del pueblo de Israel para que pueda ser restaurado en su tierra.

En última instancia, nuestras preguntas pueden responderse con claridad. No hay posibilidad de concebir un mundo reparado ni de reparar el mundo que nos rodea sin reconocer primero aquello que está mal, sin admitir que nuestros actos tienen consecuencias. Lo que hacemos a otros, o a nosotros mismos, puede ser la causa del mal por venir y de un mundo que no logra mejorar.

La espada de la que habla Amós tal vez no sea literal. Es el precio que pagamos por el mundo roto que nos rodea cuando nos apresuramos a herir y luego nos desentendemos, pensando que no es tan grave. El mal sobreviene a través de la espada que empuñamos con nuestras propias palabras al herir.

Los invito a tomar conciencia antes de que sea tarde. El camino para reparar, aunque sea un poco, el mundo no comienza solo evitando hacer el mal, sino, más sencillamente, reconociendo nuestros actos y asumiendo la responsabilidad por ellos. Solo así evitaremos ser aquellos de quienes el profeta dice que pasarán primero por la espada.

Shabat Shalom
Rab. Martín Pussetto

 

Ser parte

Con tu ayuda, la Comunidad NBI podrá cumplir con su misión de mantener la identidad judía por medio de la vivencia y el estudio de sus tradiciones desde la visión masortí y sionista, en un marco amigable y acogedor.