Shabat ITRO – Viernes 06 febrero / 19 Shevat: Velas: 20:25 hs.

Fortalécete y sé un “Mensch”

Notas sobre la Haftará de Vaiejí: I Melajim 2:1–12

“Cuando se aproximaron los días de la muerte de David, instruyó a su hijo Shlomó: ‘Voy por el camino de todo el mundo; fortalécete y sé un hombre’.

David instruye a su hijo con claridad: “Sé un ish, ¿sé un hombre?

Una pregunta surge desde el comienzo de nuestra Haftará: ¿qué significa ser un ish, ser un hombre? ¿A qué se refiere el Tanaj?

El texto ofrece algunas respuestas. Luego de esta orden tan particular, David instruye a Shlomó para que cumpla con los preceptos de la Torá de Moshé y, posteriormente, le da indicaciones de gobierno vinculadas tanto a quienes deberían ser sus aliados como a aquellos de quienes debía alejarse, o incluso eliminar. Ser un hombre, en este contexto, tiene dos acepciones: ser un líder político hábil y, al mismo tiempo, respetuoso de las leyes del reino.

El propio Abarbanel, exégeta portugués-italiano de los siglos XV–XVI, explica lo siguiente en relación con este versículo y con el sentido de “ser un hombre”:

Y te fortalecerás y serás un hombre”, es decir: hasta ahora eras un muchacho, tierno; ahora fortalécete y sé un hombre completo, y no necesitarás más de mi conducción.

Sin embargo, podemos ir más allá.

En la Mishná, en el tratado Pirkei Avot, encontramos la siguiente enseñanza:

 “(…) En un lugar donde no hay hombres, esfuérzate por ser un hombre (ish) (…)”.

Esta mishná puede leerse del siguiente modo: “En un lugar donde no haya humanidad, preocúpate por ser humano”.

Tal vez no se trata de ser un hombre únicamente en términos de valentía o de habilidad política. Tal vez, como parafraseamos la mishná, ser un hombre es, ante todo, ser humano. 

Cuando nos enfrentamos a un  otro, no olvidar que él es tan humano como nosotros; recordar que, a veces, no se trata de la fortaleza, sino de estar para el otro; no mirar para el costado y, por sobre todas las cosas, comportarnos humanamente con alguien cuyo dolor, historia o alegría muchas veces desconocemos.

En última instancia, ¿qué mejor deseo podemos tener para nuestros hijos, como hizo el rey David, que decirles que sean un ish? O, en idish, un mensch: alguien que, más que un hombre, es una persona de bien, íntegra, justa y profundamente humana.

Shabat Shalom
Rab. Martín Pussetto

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