Tzav – Fuego perpetuo

El fuego es a la vez fascinante y peligroso. Puede arrasar con todo lo que está a su paso y muchas veces es imparable. Por otro lado, el fuego permitió el avance de las sociedades.
Le permitió al ser humano proveerse de calefacción, defensa contra animales, una tecnología para transformar los materiales de la naturaleza y un capítulo especial tiene que ver con la capacidad de transformar los alimentos y permitir que sea más sano su consumo.
El fuego también tiene presencia en nuestros ritos.
En muchas religiones encender velas en algún momento de la vida religiosa marca un instante único.
El fuego, en la tradición judía, está presente antes y después de cada shabat, de festividades, cuando una persona muere, en el brit mila donde incluso hay una costumbre de encender una vela por las generaciones que no están presentes y que con sus vidas han permitido la existencia del pequeño que está ingresando en el pacto, también en algunos grupos judíos los novios son acompañados a su jupa con velas.
En la Tora el fuego es un instrumento divino.
En Sodoma y Gomorra fue la forma de destrucción de dos sociedades acabadas internamente por su corrupción.
Mientras que en el Sinaí, tanto en la revelación a Moshé como al pueblo de Israel, el fuego tienen un lugar predominante.
Es tal vez por eso que nuestra parashá nos habla del fuego Esh Tamid, que debía estar en el Beit Hamikdash:
Un fuego perpetuo habrá de arder sobre el altar, no habrá de apagarse.
Ese fuego representa entre otras cosas el vínculo eterno entre el Creador y su creación, así como entre el Creador y Am Israel.
Nuestro deber es mantener ese fuego encendido, que es la manera de Traer la Tora, la palabra de Ds, que habla de justicia, de unidad y que promueve la paz.
Que escuchemos pronto que la paz retornó a Ucrania, y que no sepamos más de guerras.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch


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