Vaielej – Shabat Shuva

Los Iamim Noraim son días de mucha intensidad espiritual: Shofar, Tashlij, Tefilot, comidas en familia, recuerdos, melodías y sabores.
Otro tanto Iom Kipur:
Ayuno, Vidúi, declarar nuestros errores, Izkor en memoria de quien ya no está, navegar, hundirnos y salir a flote con Iona, y rogar una vez más que no se cierren las puertas del cielo a nuestras tardías plegarias.
En medio de esos días llega el Shabat shuva. Con parte de Shabat, y con parte de Aseret Iemie Teshuva, los 10 días de retorno a Ds.
Shabat tiene su pausa como un reloj que se detiene 25 horas, que nos da tiempo para comer lento, conversar y descansar.
Teshuva tiene sus agregados en la plegaria, y en especial con su Haftará que nos convoca a transformar nuestra vida.
El mensaje central de la haftará es:
Vuelve («Shuva») oh Israel al Eterno tu Dios, porque tropezaste en tu iniquidad»
(Hoshea-Oseas 14:2).
De este versículo toma este Shabat su nombre.
La pausa del Shabat nos da la posibilidad de reflexionar y de reorientar nuestra vida.
Me gustaría invitarlos a que este Shabat sea especial y que separen un tiempo, que lean algo edificante, que tomen el Tikun Hamidot que publicamos y lo revisen, primero solos y después con la familia o amigos.
Te invito a reflexionar sobre este texto del Rab kook:
“En diversas religiones, el principio fundamental del arrepentimiento significa que el mundo mismo es humilde y, por lo tanto, todos los que viven en él están sumergidos de mala gana en la inmundicia de la bajeza, y para ser purificado, uno debe abstenerse del mundo tanto como sea posible. Posible… En la tradición judía por el contrario… No sólo uno no tiene que abstenerse del mundo para arrepentirse, por el contrario, debe unirse a él, elevar el mundo y la vida también “
Shabat Shalom Jatima Tova.
Rab Alejandro S. Bloch


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