Shoftim. Justicia, Justicia, Justicia

Una de las frases de la Torá que nos enorgullecemos y repetimos es: Tzedek, Tzedek Tirdof.
Hay diversas traducciones e interpretaciones de la misma:
Justicia, Justicia perseguirás.
Justicia con Justicia perseguirás.
La justicia, la justicia seguirás.
La justicia y sólo la justicia buscarás.
El Rab Edery tradujo: ¡Equidad! En pos de la equidad irás.
Cada una de las traducciones nos hace pensar de manera diferente esta frase.
Podemos entenderla como la insistencia de hacer justicia, el medio por el cual hacer justicia, la justicia como propósito único, la justicia como el camino a seguir.
El Rab Edery va un poco más allá y traduce Tzedek como equidad.
“¡Equidad! En pos de la equidad irás, para que hayas de vivir y puedas poseer la tierra que Adonai tu D’s. te da a ti.”
Este es el comentario del Rab Edery al respecto:
“¡EQUIDAD! EN POS DE LA EQUIDAD IRAS…” La repetición del término “equidad” evidencia el apasionamiento del pueblo judío por la justicia. Existe gran número de interpretaciones acerca de esta repetición. Ofrecemos algunas de ellas:
a) El fin de la justicia sólo se admite como medio de la justicia misma.
b) Según los sabios del Talmud (Sanhedrin 32 B) la justicia – equidad tiene dos etapas: primero la búsqueda de conciliación previa a cualquier juicio, aunque signifique algún renunciamiento. Sólo tras fracasar los intentos conciliatorios, se recurrirá a la justicia.
c) Así como la Torá le exige al juez ser justo y ecuánime, también le pide al litigante recurrir a una corte conocida por la equidad de sus sentencias. Es más, cualquier litigante tiene el derecho de exigir el recurso de “la mejor Corte de Justicia”. “…PARA QUE HAYAS DE VIVIR…” La designación de jueces incorruptibles es condición suficiente para hacer vivir a Israel, manteniéndolo sobre su tierra (Rashi). La justicia es el eje principal del Estado, que sin ella no puede sobrevivir.
Es interesante como el Rab Edery pasa de la preocupación personal de la justicia, para reflexionar sobre los medios de hacer justicia; a como los que participan de un litigio deben comportarse e inmediatamente elevando la mirada hacia la responsabilidad del Estado.
Un Estado se justifica a sí mismo como el que dirime las disputas de sus integrantes. Si no existiera el Estado que impone la ley y la justicia, sus integrantes se destruirían y reinaría la ley del más fuerte, donde se impone su criterio por la fuerza y el poder más que por la equidad.
En muchas oportunidades usamos esta frase, aquí hemos compartido algunas ideas de su significado.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch


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