El Shofar es el elemento más destacado y conocido de la festividad de Rosh Hashaná. Es un cuerno de carnero cuyo sonido es muy particular. Al igual que muchos símbolos judíos, tiene un origen en la Torá y en el Tanaj (biblia). Encontramos menciones en diferentes lugares, algunos de manera explícita y otros no tanto. Una mención clara aparece en el libro de los Salmos: “Toquen el Shofar a llegar la luna nueva, y también al llegar la luna llena, que es el día de nuestra gran fiesta. Porque este es el mandamiento que el D’s de Yaakov dio a Israel” (Salmos 81: 3-4). Para los sabios, la luna nueva hace referencia al comienzo de mes y por ende, específicamente, a Rosh Hashaná.
Por otro lado, en la Torá se nos dice: “El Señor se dirigió a Moshé y le dijo: “Diles esto a los israelitas: El día primero del mes séptimo lo celebrarán como día de descanso y con una reunión santa conmemorativa, con toque de trompetas” (en hebreo, Yom Truá) (Levítico 23: 23-24). El primer día del mes séptimo, en el calendario hebreo, es Rosh Hashaná. De aquí se entiende que sea el día en donde el Shofar deba ser escuchado.
Es importante dejar en claro que la Mitzvá del Shofar no es tocar, sino escucharlo. Si bien es necesario que alguien lo toque, lo importante (inclusive para quien lo toca) es poder escucharlo. Y a partir de ese sonido, poder reflexionar y arrepentirnos de aquellas cosas que creemos, hemos actuado mal (en relación a que en Rosh Hashana, como comienzo de año, debemos hacer un balance y mejorar nuestros actos para el nuevo año).
Son tres los sonidos del Shofar. En el Talmud se reflexionan sobre los mismos, tratando de encontrarle diferentes sentidos a cada uno de ellos. Los sonidos son: Tekiá (un sonido largo), Shevarim (tres sonidos cortados) y Truá (nueve sonidos muy breves). Existe una tradición de escuchar el sonido del Shofar cada mañana del mes de Elul (el mes anterior a Rosh Hashaná), para comenzar a reflexionar durante este período. La única excepción es en Shabat, que no tocamos el Shofar.
Por otro lado, desde un punto de vista histórico, el sonido del Shofar ha tenido otros significados. Su sonido se utilizaba para convocar al pueblo, para hacer grandes anuncios. De hecho, en el relato de la conquista de Jericó, se nos cuenta que el pueblo dio siete vueltas a la ciudad, tocando los Shofarot. Frente a eso, las murallas de la ciudad cedieron y el pueblo pudo ingresar.
Lo más destacado del Shofar es su sonido tan particular, nos debe conducir a pensar en nuestros actos, poder evaluar y evaluarnos. Hacer este ejercicio y poder comenzar cada año, mucho mejor que el anterior.
La Bendición que pronunciamos en comunidad, antes de oír su sonido es:
Baruj Atá Adonai, Eloheinu Melej Haolam, Asher Kidshanu VeMitzvotav VeTzivanu, Lishmoa Kol Shofar.
בָּרוּךְ אַתָּה ה’ אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְותָיו וְצִוָּנוּ לִשְׁמוֹעַ קוֹל שׁוֹפָר
Bendito eres tu Adonai, D’s nuestro rey del universo, que nos santificaste con tus preceptos y nos prescribiste oír el sonido del Shofar.


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