Estos dos elementos forman en realidad uno mismo. Para entender esto, debemos primero separarlos y entenderlos de esa manera. La Torá (Bemidbar 15: 37-41) ordena colocar en los bordes de las ropas, un hilo especial. Los mismos se llaman Tzitziot (Tzitzit en singular). Son cuatro hilos (tres del mismo tamaño y uno más largo) que se doblan en dos, de manera tal que tengamos ocho hilos. Se realizan una serie de nudos (cinco en total) y de esa forma quedan armados. Como todo en la tradición judía, hay varias maneras de hacerlos. Sin embargo, en esencia el resultado final es el mismo. Todo Tzitzit tendrá ocho hilos que caigan y cinco nudos. Este dato, no es menor. Nos permite entender el simbolismo del mismo. Esos hilos, al verlos, nos harán recordar los preceptos de D’s y los habremos de cumplir. ¿Esto por qué? La palabra hebrea Tzitzit (ציצית) suma un total de seiscientos (recordemos que cada letra del alfabeto hebreo posee un valor numérico). Los seiscientos que dan como resultado la palabra Tzitzit, sumado a los ocho hilos y los cinco nudos, nos da un total de seiscientos trece. Es decir, el mismo número de Mitzvot. Por lo tanto, entendemos ahora por qué al verlos, recordaremos las Mitzvot.
Resulta que en aquellos tiempos, las vestimentas de cuatro puntas (sobre las cuales debemos colocar los Tzitziot) resultaba algo cotidiano. En el lenguaje de la Halajá (ley judía), toda prenda que tenga cuatro puntas debe tener Tzitziot. Hoy en día diríamos que casi nadie se viste con prendas de esas características. Por lo tanto, el Talit (un manto de cuatro puntas) es una ropa a través de la cual no obligamos a usar Tzitziot a través de ella. Es por eso que son dos elementos separados pero que forman parte de lo mismo.
Colocarse el Talit representa la aceptación de los preceptos de la Torá. Nos lo colocamos todas las mañanas a la hora de la Tefilá. Utilizamos los Tzitziot para marcar el lugar de la Torá en donde comienza la sección a la cual fuimos invitados a leer y también para besar la Torá durante el paseo de la misma en la sinagoga.
Para cumplir con dicha Mitzvá, pronunciamos la siguiente bendición:

Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej Haolam, Asher Kidshanu VeMitzvotav VeTzivanu Lehitatef BaTzitzit
Bendito eres tu Adonai, D’s nuestro Rey del Universo, que nos santificaste con tus preceptos y nos prescribiste cubrirnos con el Tzitzit.


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