Ki Tetze: Devolver lo encontrado.

En muchas oportunidades hemos escuchado de taxistas que han devuelto un maletín lleno de dinero que alguien olvidó en su auto o personas que perdieron algo valioso, y quien lo encontró se esforzó por saber quién era el dueño y restituir la pérdida sin esperar nada a cambio.
Cuando escuchamos estas historias nos conmueven y a la vez nos devuelven la esperanza sobre el ser humano.
En nuestra Parasha esto esta enunciado no como un acto de bondad, que sí lo es, sino como una Mitzva, como un precepto.
La Tora ordena no sólo devolver lo encontrado sino cuidarlo hasta que el dueño aparezca.
El desarrollo halájico de esto es muy rico, el mismo Talmud le dedica todo un tratado a cómo deben restituirse estos bienes, cuánto tiempo hay que esperar hasta hacerlo, dónde se depositaban en el Bet Hamikdash para que quien perdió algo pueda buscarlo, etc.
Veamos que dice la Tora:
No habrás de ver, al buey que es de tu hermano o a su cordero, extraviados y te ocultes de ellos; devolver los habrás de devolver a tu hermano. Empero si no estuviere cercano tu hermano a ti, o no lo conocieres; lo habrás de recoger, a tu casa y estará contigo hasta que lo requiera tu hermano, y se lo habrás de devolver. Y así habrás de hacer a su asno; y así habrás de hacer a su prenda, y así habrás de hacer a todo objeto extraviado de tu hermano que se le perdiere y tú lo hallares. No deberás ocultarte.
Para mí lo más importante es pensar en qué es lo que propone esta Mitzva.
Rambam sostienen que las Mitzvot contribuyen a crear una sociedad mejor, una sociedad ideal, donde cada uno de sus miembros hace su mejor aporte para el bien común.
¿Qué naturaleza tendrán los vínculos en una sociedad como esta?
¿Cómo se comportarán los miembros de esta sociedad en otras circunstancias?
Claramente la Tora imagina una sociedad en donde todos nos protejamos mutuamente y sintamos una responsabilidad fraternal mutua.
EL Rab Edery abunda en los detalles de esta Mitzva, que vale la pena recorrerlos.
Versículo 1: “…EXTRAVÍOS…DEVOLVER LOS HABRÁS DE DEVOLVER A TU HERMANO”. La ley incluida en la “hashabát abedáh” -la obligación de restituir al prójimo su propiedad extraviada- aparece por primera vez en Éxodo 23:4. Aquí (Deuteronomio) se menciona la propiedad de ‘tu hermano”, mientras que en Éxodo se trata de la de “tu enemigo”. Por eso entendemos que la Toráh en Éxodo está hablando en especial a nuestros malos impulsos, para que no interpretemos que la ley regula solamente las relaciones entre amigos. Creo conveniente citar a Maimónides que dice: “Este ‘enemigo al que se refiere la Toráh, es un judío y no un gentil, lo cual parece contradictorio, ¡ya que la Toráh prohíbe odiar a tu hermano! Se trataría de un judío que no observa la Toráh, sin que por eso haya que discriminar ya que el Creador quiere a cada judío, piadoso o impío, siempre y cuando pertenezca al pueblo Israel e invoque a D’s.”. “Ya que D’s. no desea que el impío muera, sino que cambie su senda para que viva (Iejezkel 33:11)”. (Extracto de Mishnéh Toráh, Hiljot Rotseaj Cap. 13, Halajáh 14). Najmánides resalta que la obligación de devolver a su dueño los animales extraviados implica de nuestra parte “trabajo y esfuerzo”.
Los sabios del Midrash interpretan intensivamente esta mitsváh de la devolución, lo que conduce a su aplicación con todo rigor. Nos dirán que debe ser cumplida reiteradamente, todas las veces que sea necesario. El Midrash interpreta que el versículo 2 exige interrogar a nuestro prójimo cuando viene a reclamar su propiedad para asegurarnos que es el dueño real. Para ello tendrá que presentar pruebas contundentes e irrefutables (T.B. Babá Metsiháh 28B). Interpretando las palabras “y se lo habrás de devolver”, el Talmud entiende que no hay que devolver deudas a nuestro prójimo, entendiendo por tales los gastos de comida ocasionados por el animal custodiado. Estos gastos no deben exceder el valor del animal. Por ello dictamina que “cualquier animal encontrado y custodiado, si trabaja y come, sus gastos se considerarán compensados por el trabajo que efectúe para su custodio. Si solamente come y no trabaja, se deberá vender, custodiando el importe de la venta para devolverlo oportunamente. A eso se llama “devolución de lo perdido” (T.B. Babá Metsihá 28B). Por último, Rabbenu Bejayé recuerda que esta mitsvah y las que siguen, son consecuencia directa de la mitsvah central que nos pide amor al prójimo, ya que este amor implica velar por su bienestar, incluyendo la integridad de sus bienes materiales.
Te invito a conversar en la mesa de Shabat sobre algún episodio que ocurrió en tu vida al respecto. Donde hayan encontrado algo o donde hayan perdido algo que otro encontró.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch


Comments are closed.