Ekev. ¿Qué es lo que se nos pide?

El lenguaje del libro de Devarim es uniforme, a veces reiterativo. Tiene un enunciado de ideas y clima general muy profundo. Moshé se está despidiendo del pueblo de Israel en un largo discurso que abarca todo el libro.
En el mismo recuerda la historia, y le da una interpretación.
En esta parashá habla del sentido del transitar por el desierto, la rebeldía, los enfrentamientos con Ds y con Moshe, las batallas, los momentos únicos como el Sinaí y el cruce del mar, el Mana, etc.
Uno de los versículos más hermosos de la parasha dan sentido a la vida judía.
Y ahora, Israel: ¿Qué es lo que Adonai tu D’s. demanda de ti? Sino que: venerar a Adonai tu D’s., encaminarte por todas Sus Sendas, y amarlo, y servir a Adonai tu D’s., con todo tu corazón y con todo tu ser. Observar los Mandamientos de Adonai y Sus Leyes -que yo te ordeno hoy- para tu bien.
Hagamos la lista.
Venerar a Ds.: Podría significar, reconocer su existencia.
Encaminarse por sus sendas: Podría significar seguir sus mandamientos, aunque lo dice más abajo en forma explícita, o seguir sus atributos de misericordia, de justicia, etc.
Amar a Ds.: Rambam dice que se expresa con mitzvot determinadas, que son la forma de manifestar amor, decir el Shema, Mezuza, Tefilin, etc.
Servir a Ds.: Debería ser la forma en que nos conectamos con él, hoy llamado Tefila, plegaria, antes eran los Korbanot, las ofrendas animales y vegetales, y en el futuro según Rambam, mediante la meditación, mediante el contacto puramente intelectual y espiritual.
Todo eso realizado con el corazón y con nuestras energías de manera plena e integralmente.
En el Libro de Mija hay un texto muy parecido que se puede leer como comentario del anterior, como complemento o como evolución.
Él te ha declarado lo que es bueno ¿y qué pide Ds de ti? solamente hacer justicia, amar la misericordia y caminar humildemente ante tu Dios.
Es posible que esta segunda idea del profeta sea la forma en que podemos cumplir con las enseñanzas de nuestra parashá.
Los invito a conversar sobre ambas, ver diferencias y similitudes.
A continuación encontrarán el comentario del Rab Edery sobre estas líneas.
Versículo 12: “Y AHORA ISRAEL… VENERAR… ENCAMINARTE…Y AMARLO…” Este versículo enuncia la esencia misma de la Toráh y la finalidad última de nuestras acciones ante D’s. ¿Cómo deberemos entender los conceptos “veneración” y “amor” a D’s?
Según Najmánides, la veneración a D’s. consiste en no cometer transgresiones, cuidando las mitsvot “lo tahase”, mientras que el amor a D’s. se expresa mediante acciones y actitudes de Su agrado, cumpliendo las mitsvot “hase”. En otras palabras, el cumplimiento de todos los preceptos de la Toráh surtirá el efecto deseado, culminando con el logro de los conceptos de nuestro versículo.
Distinto camino transitan los comentaristas Abarbanel y Rabbí Itsjak Harama quienes opinan que la veneración es la conciencia que debe tener cada cual de estar permanentemente circundado por la Presencia de D’s., absteniéndose por ello de hacer el mal. Esta idea ha sido expresada en forma sublime por el salmista: “Antepongo a Adonai ante mí, siempre…” (Salmos 16:8). Esta veneración es fuente de felicidad para la persona que la posee, encaminando por la Senda de D’s. para cumplir con Sus preceptos. “Feliz es el hombre que venera a Adonai: Sus Preceptos desea mucho” (Salmos 112:1). Los Sabios del Talmud deducen de nuestro versículo que “todo está en manos del Cielo, excepto la Veneración al Cielo” (T.B. Berajot 33B). El judaísmo afirma con nitidez que el hombre se somete libremente a la voluntad de su Creador. Esta libertad de elección es el criterio esencial de la vida del ser humano, en el que se bifurcan las sendas del hombre y de la bestia. Cuando el hombre renuncia a esta facultad de elección, dejándose llevar, pierde totalmente el único camino capaz de conducirlo a su verdadera meta (basado en S.R. Hirsh). Pero en última instancia, el versículo 13 aclara que todo lo que el hombre haga ante D’s., lo hace para su propio bien. Cuanto más damos y ofrecemos, más recibimos. Cabe recordar que “ahabáh” – amor – alude a la necesidad de permanecer siempre junto a lo que amamos, sintiendo una suerte de unión inseparable. Los sabios del Talmud han enaltecido a quien cumple la Toráh motivado por el amor… La Toráh nos pide hacerlo motivados por lo menos por la veneración que, si bien no llega a la satisfacción sublime del amor a D’s., nos preserva, nos orienta y nos conduce por el camino que culmina con el amor a Él. Y así concluyen los Sabios del Talmud: “Es más grande aquél que lo hace por amor -como el Patriarca Abraham- que aquél que lo hace por veneración -como lo hizo Job-”
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch


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