La Mezuzá es un símbolo judío que se encuentra como precepto dentro del texto de la Torá. Como objeto en sí, es un elemento que está compuesto por dos cosas. Por un lado, tenemos el Bait. El mismo es el cofre que se puede observar en las puertas de los hogares judíos. El otro elemento que lo compone es el Klaf, el pergamino manuscrito que lleva adentro.
El origen de la Mezuzá se remonta a la salida del pueblo de Israel de la tierra de Egipto. D’s ordenó a todo el pueblo que sacrifiquen un cordero en honor a la salida de Egipto, la misma que se convertiría en el acontecimiento que diera nacimiento a la festividad de Pesaj. Con la sangre de dicha ofrenda, el pueblo debía marcar las puertas de sus casas. De esta manera, el ángel de la muerte saltearía esas casas y la última de las plagas que cayeran sobre Egipto (la muerte de los primogénitos), no habría de caer sobre las familias hebreas.
A partir de aquel episodio, la Torá nos va a ordenar el precepto de marcar las jambas de nuestras puertas y ciudades (Deuteronomio 6:9). Debemos tener en cuenta que en la antigüedad, las ciudades amuralladas tenían una puerta de entrada. Por lo tanto, esas puertas también debían ser marcadas al igual que las puertas de los hogares.
A partir de la destrucción del primer Templo de la ciudad de Jerusalén (año -586) a manos de los babilonios, la tradición judía experimentó un cambio radical en su manera de servir el culto a D’s. Básicamente, se abandonaron las ofrendas de animales, siendo estas reemplazadas por la plegaria y por el estudio. En esencia, la sangre fue reemplazada por la palabra. La Mezuzá, no fue la excepción de esta modificación. De la antigua tradición de marcar las puertas con sangre, pasamos a marcar nuestras puertas con la Mezuzá. El pergamino (palabra) reemplazó a la antigua marca de sangre.
Desde un punto de vista práctico, la Mezuzá se coloca en la puerta del hogar y de toda habitación habitable dentro del hogar (a excepción del baño). Se coloca, entrando en el lugar en cuestión, en el tercio superior derecho. Hay dos tradiciones, o bien levemente inclinado hacia dentro, o de manera totalmente vertical. Antes de colocar, se pronuncia la siguiente bendición:
Baruj Atá Adonai, Eloheinu Melej Haolam, Asher Kidshanu VeMitzvotav VeTzivanu, Likvoa Mezuzá.
Bendito eres tu Adonai, D’s nuestro rey del universo, que nos santificaste con tus preceptos y nos prescribiste fijar la Mezuzá.
Debemos tener en cuenta algunos temas importantes. El Klaf (pergamino) debe ser manuscrito, hecho por un Sofer (escriba) especializado para tal tarea. Muchas veces podemos observar que el Bait tiene dentro un papel de fotocopia. Ese papel no es válido ya que no se considera una Mezuzá. Por otro lado, hoy en día hay muchos modelos diferentes de Mezuzá. Los hay más grandes, más pequeños. Incluso hay modelos para niños, con diferentes personajes. Eso no es relevante y todos son permitidos. Lo más importante es que contengan el Klaf Casher (manuscrito por Sofer) en su interior.


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