Emor – El Omer, ofrendamos nuestra cuenta por 49 días.

En nuestra parashá encontramos, al igual que en el libro de Shemot, Bemidbar, y Devarim, una sección donde se describen las festividades de Israel.
En este tiempo de la cuenta del Omer, que nos vincula Pesaj con Shavuot, es oportuno recordar qué es el Omer.
Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando vengáis a la tierra -la que Yo os doy a vosotros-y seguéis su mies, habréis de traer el Omer: la primicia de vuestra cosecha al Cohen. Mecerá el Omer ante Adon-ai para vuestro agrado. Al día siguiente de la festividad lo habrá de mecer el Cohen. Y ofreceréis, en el día de mecer vosotros, el Omer: un cordero sin defecto, primal, para holocausto ante Adonai. Y su oblación: dos décimos de efáh de harina de flor, amasado con aceite; sacrificio ante Adonai, de aroma grato. Y su libación, de vino un cuarto de hin. Empero ni pan, ni harina tostada, ni grano tostado habréis de comer, hasta la plenitud de este día: hasta traer vosotros la ofrenda ante vuestro D’s. Ley perpetua para vuestras generaciones en todas vuestras moradas. Y habréis de contar vosotros desde el día siguiente de la festividad: desde el día en que hayáis traído el Omer para mecerlo, siete semanas completas, habrán de ser. Hasta el día siguiente de la séptima semana, habréis de contar cincuenta días y ofreceréis una ofrenda nueva ante Ado-nai.
En la época de la Tora el Omer era una medida de Cebada que se ofrendaba, aproximadamente 1.5 kg, y este era una décima parte de una Efah. La tercera medida que aparece en este texto es Hin, es una medida de volumen, un Hin es aproximadamente 3,6 litros.
La cebada era la cosecha que había soportado el invierno y ofrendar el Omer, habilitaba a consumir de la nueva cosecha. La medida Omer también se menciona con anterioridad en la Tora, y se le pide al pueblo de Israel que guarde un Omer de Man (maná), del alimento celestial, como testimonio para las generaciones. Ese Man, que se deterioraba de un día a otro, en este recipiente se mantenía intacto.
El Rab Edery en su comentario nos hace tomar nota del vínculo entre el Omer de la tierra de Israel, y la salida de Mitzraim.
Aquí van sus palabras
CUANDO VENGAIS A LA TIERRA -LA QUE YO OS DOY A VOSOTROS-, Y SEGUEIS SU MIES, HABREIS DE TRAER EL Omer: LA PRIMICIA DE VUESTRA COSECHA AL COHEN”. El Midrásh Rabbáh, interpretando nuestro versículo, sugiere que este precepto sirve para reconocer permanentemente la forma sobrenatural mediante la cual el pueblo de Israel se alimentó durante la travesía del desierto, y es por eso que, año tras año, una vez asentados en nuestra propia tierra, y alimentándonos del fruto de nuestro trabajo real, deberemos recordar nuestra época de “disciplina alimentaria” y el sustento que nosotros recibimos, no siendo precisamente el fruto de nuestro trabajo. Tal vez, ello encierre una enseñanza: así como hemos sido ayudados, también deberemos ayudar a otras personas que no pueden nutrirse del fruto de su trabajo (Véase Vaikráh Rabbáh Parasháh 28, párrafo 3). Además, véase Éxodo 16:14-36 y nuestros comentarios pertinentes. En otras palabras, la presentación del Omer, que era una medida de capacidad (un décimo de efáh), era la cantidad necesaria de “man” (maná) para saciar a una persona. Como sabemos, el maná fue el alimento que comieron los hijos de Israel durante cuarenta años en el desierto, representando este hecho el portento de mayor duración manifestado por D’s a Su pueblo Israel. Por otra parte, la Toráh prescribió oportunamente: tomar una vasija y poner en ella el contenido de un Omer de “man” y depositarla ante Adónai en custodia para las generaciones venideras. Por último, la mitsváh del Omer está íntimamente ligada a la liberación de Egipto; por eso el Omer debía ser presentado al día siguiente de la festividad de Pesaj, como leemos en el versículo 10.
Libertad, Solidaridad, trascendencia, son los contenidos de esta Mitzva, que hoy realizamos noche tras noche con nuestra cuenta para conectar la libertad física de la esclavitud de Mitzarim, con la Libertad espiritual del monte Sinaí.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch

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