Jaie Sara
Un nuevo Hogar.

¿Dónde se juega el futuro de Am Israel?
Claramente es en el interior de nuestros hogares donde una generación transmite a otra sus valores, sus historias, sus recuerdos, sus desafíos, sus anhelos. Es allí entonces donde la continuidad debe trabajarse.
La Parashá Jaie Sara es la “Parashá de la continuidad”.
La pareja que inicia el camino de nuestro pueblo es Abraham y Sara, ellos terminan su ciclo vital y emerge un nuevo hogar, el de Rivká con Itzjak.
Abraham, después de la muerte de Sara se dedica a la usanza de la época, conseguir una esposa para su hijo Itzjak.
Un nuevo hogar en nuestro pueblo.
Itzjak la condujo hasta la tienda de Sará – su madre. Desposó a Rivká y ella fue esposa para él. Y él la amó y así se reconfortó Itzjak, después del deceso de su madre.
El Rab Edery en su comentario a la Tora nos enseña:
Versículo 67: ITZJAK LA CONDUJO HASTA LA TIENDA DE SARÁ — SU MADRE —. DESPOSÓ PUES, A RIVKÁH Y ELLA FUE ESPOSA PARA ÉL. Y ÉL LA AMÓ…” S.R. Hirsh recalca el orden de un proceso diciendo que el matrimonio no es la culminación del amor sino más bien la semilla y la raíz del mismo; pues Itzjak primero la tomó como esposa y luego la amó.
“…Y ASÍ SE RECONFORTÓ ITZJAK DESPUÉS DEL DECESO DE SU MADRE.” “Esto insinúa que Itzjak sufrió mucho por la desaparición de su madre hasta que pudo consolarse con el amor de su mujer.” (Rambán) El ciclo queda cerrado, el sol se ha puesto, más el sol vuelve a salir. A partir de ahora Rivká, matriarca de Israel dominará la escena de la microhistoria de nuestro pueblo en sus albores.
El Midrash dice que en el Ohel de Sara (en la tienda de Sara) había un Ner, una luz encendida de un Shabat al otro, y que cuando Rivká entró en ella volvió a brillar su luz.
Itzjak percibió que había continuidad entre el hogar en el que creció con el nuevo hogar que estaba formando.
Nuestros hogares son nuestros refugios en contra de todas las tormentas, tempestades y deben estar sostenidos por los valores, por los rituales, por las melodías y sabores de nuestro pueblo.
Hay un detalle en la Tora, en el que se pone de manifiesto que Itzjak encontró consuelo en el amor de Rivká – “Y él la amó y así se reconfortó Itzjak, después del deceso de su madre”
El amor cura todas las heridas de la vida. La construcción de un nuevo hogar implica también comenzar una nueva etapa superando los momentos amargos que se han vivido anteriormente.
Los invito a reflexionar sobre como el amor nos da los recursos para seguir adelante.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch


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