Teruma – Hacer para otros, hacer para uno mismo.

El final del libro de Shemot, con sus 5 secciones, está dedicado a la construcción del mishkan, tabernáculo móvil, con sus materiales, las donaciones para el mismo, su mantención etc.
Comenzamos con la parasha Tetzave en la que se detallan los materiales, telas, pieles, maderas, metales y otros elementos necesarios para hacer el mishkan.
Como introducción se pone de manifiesto con qué actitud debería darse la ofrenda.
Aquí va el versículo con el comentario del Rab Edery ZTL:
“Habla a los hijos de Israel y que separen en Mi Nombre ofrenda de todo hombre, a quien voluntariosamente mueva su corazón, habréis de tomar ofrenda para Mí.”
… Y QUE SEPAREN EN MI NOMBRE OFRENDA … “En realidad este pedido nos recuerda las palabras del Rey David, cuando casi al final de sus días, bendice a D’s en una asamblea pública, en ocasión de reunir materiales ofrendados para la construcción de lo que sería el בית-המקדש “Bet Hamikdash” -Primer Templo de Jerusalem-: ” … Ya que de Ti procede todo y de lo que está bajo Tu poder te damos a Ti. … “La idea es que, siendo la misma vida del ser humano, efímera y a veces fugaz, él no puede poseer absolutamente nada de los bienes materiales que crea. Al respecto comenta el autor de Tseror Hammor:
כל מה שאדם עושה בזה העולם
חוץ מן התורה והצדקה ,הכל עושה לאחרים ולא לו
“Col mah sheadam hoseh bezeh haholam
juts min hatorah vehatsedakah, hacol hoseh laajerim velo lo”.
Quiere decir, que todo lo que la persona hace y actúa en este mundo no es para él, sino que para los demás, excepto la satisfacción que le proporciona el estudio, el cumplimiento de la Torah y la ayuda desinteresada que pueda proporcionar a sus congéneres. Ofrecer es una satisfacción mucho mayor que recibir. Por lo tanto, esta תרומה “terumah” -ofrenda de metales y materiales para el mishkan, debía proceder de aquellas personas a quienes voluntariamente moviera su corazón sin compulsión ni coacción.
Esta idea debe inspirarnos permanentemente: la generosidad en todos sus aspectos es la única posibilidad que tenemos para mitigar el sufrimiento humano.
Dice la enseñanza “solo la tzedaka, es decir lo que damos no lo que recibimos y la Tora lo que aprendemos, es lo que nos queda” el resto es para otros.
Fíjense ¡que lindo!, lo que damos es lo que nos queda… una enseñanza profunda.
Durante estos dos años de pandemia, como Comunidad, hemos sido muy afortunados, ya que este tiempo difícil sumado a la incertidumbre económica los hemos podido atravesar desde muchos puntos de vista.
Por suerte contamos con el apoyo de muchas personas que con su generosidad nos han permitido seguir desarrollando la tarea y aun en medio de este tiempo turbulento, crecer.
Que esta parashá, Teruma, y la enseñanza que el Rab Edery ZTL nos deja, sea nuestra forma de reconocimiento y agradecimiento al grupo de Visionarios quienes nos dan el impulso y la energía para seguir construyendo el presente y el futuro de nuestra Comunidad.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch


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