Vaigash – La vestimenta.

Si tuviéramos que elegir un elemento que nos ayude a comprender la historia de Iosef, claramente la vestimenta aparece en el relato, inclusive en el vínculo con sus hermanos.
En varias oportunidades escribimos sobre la vestimenta como un marcador, tanto en los diferentes episodios como en las etapas de su vida.
Iakov ,su padre, le regala la famosa túnica con la que marca la presencia de entre los hijos.
Esa misma prenda luego es utilizada para falsear la muerte de Iosef.
Ya en Egipto, la esposa de Potifar se queda con la vestimenta de Iosef como testimonio de sus intentos de abuso.
Para ser presentado frente al Faraón, lo saca de la cárcel y lo viste apropiadamente.
Cuando el Faraón lo nombra su segundo, le cambia la ropa y le da vestimentas acordes a su nuevo rol.
En el encuentro de los hermanos con Iosef, antes de saber quién era el gobernante que los trataba con dureza, al igual que su padre se rasgan las vestiduras.
Más tarde, cuando Iosef se revela, les entrega vestimentas nuevas para reponer las rotas.
Aquí está el texto con el comentario del Rab Edery ZL:
A TODOS ELLOS ÉL DIO — A CADA UNO DE ELLOS— MUDAS DE VESTIMENTA…”
“losef quiso que sus hermanos estuvieran ornamentados con las vestimentas, para que todos los egipcios se dirigieran a ellos con respeto”. (Abarbanel) Los hermanos habían desgarrado la túnica de Iosef, Iosef les ofrece vestimentas ornamentadas a ellos. Este regalo es en sí una gran prueba de la reconciliación”.
La ropa no es sólo protección contra el clima, o para protegernos del medio ambiente, la ropa tiene un valor simbólico. No nos vestimos del mismo modo todos los días, y en la elección también hay una intención y una forma de vestir y acompañar el momento.
Podemos decir entre otros factores que la ropa denota el estatus social, el estilo de vida,
el grupo social de pertenencia e inclusive, más profundamente, la ropa tiene que ver con identidad. Tanto en este relato como en la vida misma.
En la historia de Iosef, la ropa sirvió para poner distancia con sus hermanos, también al final sirvió como gesto de reconciliación.
Shabat Shalom
Rab Alejandro S. Bloch


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