Parashat Tetzavé – La ausencia de Moshé

“Y tú habrás de ordenar a los hijos de Israel y que te traigan aceite de olivas machacadas, puro, para el alumbrado. Para encender lámparas, siempre” (Shmot 27:20). De esta manera es que se inicia Parashat Tetzavé. Existe un detalle no menor en el lenguaje utilizado. En la mayoría de las oportunidades en la que se desarrolla una orden de D’s hacia el pueblo, por medio de Moshé, el texto nos suele decir “Y habló Ad’nai a Moshé diciendo…”. Esa resulta ser la expresión más reiterada en la Torá. Moshé era quien hablaba con el pueblo para comunicar las diferentes disposiciones que D’s ordenaba: Leyes y preceptos. Moshé nunca estaba ausente en esos enunciados.
Arribamos a Parashat Tetzavé y, aunque el lenguaje sigue siendo de reglamentación (en este caso acerca de las prácticas necesarias a la hora de encender la Menorá, encontramos una ausencia que llama la atención: Moshé no es parte de la oración. No obstante sabemos, por contexto, que es él mismo quien escucha a D’s y quien debe transmitir al pueblo. De haber sido Aharón, el texto lo hubiese aclarado. Nos preguntamos entonces, ¿por qué razón Moshé no está incluido en esta oración? Y más aún, Moshé no aparece en toda esta Parashá ¿Cuál es la causa de su ausencia?
En palabras de Baal Haturím (Rabi Yaakov Ben Asher, Colonia 1269 – 1343, Toledo), se debe a un juego de letras relacionadas a lo acontecido inmediatamente después del episodio del becerro de oro. Moshé, en su intento de evitar que D’s castigue al pueblo defendiendo a estos últimos de la ira divina, dice: “y ahora, si has de perdonar su pecado. Y si no, bórrame ahora de Tu libro, el que has escrito” (Shmot 32:32). La expresión ‘tu libro’ se dice en hebreo ‘Sifreja’. Deconstruyendo la palabra ‘Sifreja” del hebreo (ספרך) también puede ser leída como ‘ספר כ’, que quiere decir Libro 20. Por lo tanto, el pedido de Moshé de ser ‘borrado de tu libro’, también puede ser entendido como ‘bórrame del libro 20’, siendo Parashat Tetzavé la Parashá 20 de la Torá. Por esa razón Moshé estaría omitido en esta sección, argumentando también que las palabras de un Tzadik (un justo) nunca son en vano. Vale aclarar que el Baal Haturim suele utilizar muchos elementos numéricos de las letras a la hora de construir sus interpretaciones.
Esta opinión es refutada por Rabi Shimón Sofer (1820 – 1883, Alemania). Él sostiene que es imposible que el argumento de Moshé se vuelva hacia él como un castigo. La intención del líder del pueblo había sido defenderlo del castigo de D’s. Debiera tener un premio y no un castigo por semejante actitud. ¿Cuál fue el premio de acuerdo a este comentarista? En esta Parashá, no es D’s quien ordena al pueblo, sino es el mismo Moshé. Como premio por haberse arriesgado a tanto, defendiéndolos, será Moshé quien tenga el privilegio de dar las órdenes. No será solo un canal a través del cual D’s hablará al pueblo. Él mismo será quien emita los mandatos y el pueblo lo oirá, igual que lo hacían cuando hablaba en nombre de D’s.
Dos maneras de entender una, hipotética, ausencia de Moshé. Hay quienes, luego de una actitud jugada, eligen retirarse, ausentarse y ver todo desde otro punto de vista. Otros, un vez consumada su actitud desafiante, se mantienen en ese lugar, suben la apuesta y van por más.
¡Shabat Shalom!
Rab. Pablo Gabe


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