La Janukiá es un candelabro, es un símbolo que se utiliza en la festividad de Janucá (Fiesta de las Luces o Luminarias). En ella se conmemora la reinauguración del templo de Jerusalém en el siglo II a.e.c. En ese entonces, el rey griego Antíoco IV prohibió el judaísmo y consagró el templo con dioses de Grecia.
Dado que no se permitía vivir y practicar el judaísmo, un grupo de judíos comenzó una revuelta conocida como “la revuelta de los Macabeos”. Tras tres años de combate, el 25 del mes de Kislev del año 140 a.e.c, los macabeos triunfaron y recuperaron el templo.
Según el Talmud, cuando los Macabeos regresaron a Jerusalém encontraron el templo profanado con símbolos y creencias griegas. Al limpiar el lugar, encontraron la Menorá apagada y sin aceite para encenderla. Al buscar, hallaron un pequeño frasco suficiente para tan solo un día, ellos no duraron y lo ocuparon. Con la esperanza que estuviera prendida tan solo por un día, empezaron la fabricación del aceite necesario, el cual tenía un proceso de ocho días. Durante estos días y a sorpresa de todos, la vela se mantuvo encendida.
La Janukiá es muy parecido a la Menorá, a diferencia de esta, cuenta con nuevo “brazos”. Ocho regulares y uno más denominado “Shamash”. Este último, es donde se coloca la vela principal que enciende a las otras.
Este símbolo es parte fundamental de la fiesta de Janucá, debido a que lo utilizamos para encender las velas diariamente. Se puede encender de forma individual o grupal, pero siempre es importante cumplir con encenderla y vivir la fiesta de Janucá.


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