La Menorá es un elemento que, si bien forma parte de los múltiples símbolos judíos, no representa en sí una Mitzvá hoy día. Su origen se encuentra en la Torá. La Menorá es el candelabro de siete brazos, que formaba parte del antiguo santuario que el pueblo de Israel construyó al salir de Egipto, en su camino por el desierto. Encontramos su descripción en el libro de Éxodo 25, versículos 31 a 40. Por otro lado, en el libro de Números (cap. 8: 1-4), encontramos la orden de encender la Menorá, que debía ser hecha por Aharón, primer sumo sacerdote del pueblo. Tiempo después, la Menorá también formó parte del Beit Hamikdash (Gran Templo de Jerusalén). El sentido en sí de la Menorá era el de iluminar tanto el santuario como el gran Templo, pero no solo de manera física. Estaba ubicada frente al arca, lugar en donde se guardaban las tablas del pacto.
Los siete brazos de la Menorá tienen múltiples interpretaciones. Una de ellas es que representan los siete días de la semana, en los cuales D’s creó el mundo y luego reposó.
La Menorá tuvo un protagonismo importante en la fiesta de Januká. Los Macabeos recuperaron el templo y cuando ingresaron, se disponían a encender la Menorá. El aceite con el cual pensaban encenderla era escaso. Pero el milagro ocurrió y el aceite para mantener encendido el fuego de la Menorá duró mucho más tiempo del que se imaginaron, lo que les permitió hacer más aceite.
Hoy, la Menorá forma parte del escudo del Estado de Israel. Y una de las Menorot más conocidas es la que se encuentra frente a la Knestet (Parmalento de Israel).
Como mencionáramos antes, al no ser una Mitzvá, no tenemos una bendición que pronunciamos al encenderla.


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